Tras una vehemente gesta de canciones, Esteban Román sale a comunicarse con guitarras, poesía y banda en vivo
“El que labura con las emociones está en un estado de emergencia desde que nace”, dijo el cantautor. Luego de un largo y profundo proceso creativo, en pura introspección, se dejó emerger como un brote para lanzarse a producir y gestionar todo lo que permitiría llegar hoy nuevamente a los escenarios, pero inéditamente en banda. “Siempre estamos haciendo un disco”, dijo a punto de presentar Intersecciones.
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Con la viva intención de que el arte y la música sean un puente para comunicarse con el otro, uno de los cantautores referentes en la ciudad buscó y encontró la forma de cerrar un círculo creativo. Más allá de que la pandemia haya generado un marco sensible, Esteban Román reflexionó que naturalmente el oficio del artista es desde la emergencia y esta coyuntura simplemente le puso un rótulo que englobó a todos por igual.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“El que labura con las emociones está en un estado de emergencia desde que nace. Incluso, necesitamos cierta situación donde estar seguros de estar dando un testimonio o algo sensible. No es que siempre esté creando desde “las malas”, confió.
La gesta de este nuevo trabajo, ahora ya parido, llevó alrededor de cuatro años donde el artista se abstrajo en la escritura y composición para luego emerger con la visión de que debía grabarse en vivo y a dos guitarras. Allí fue que convocó a Diego Sagrera para que lo acompañe.
El entusiasmo se puso entonces en los ensambles y ensayos que llevaron otro año y medio, seguido o aparejado por la construcción de la canción, ya que como describió el propio autor “fueron canciones que nacieron de manera tempestiva y muy vehementemente”.
Los días de grabación acontecieron, la criatura lleva el nombre de Intersecciones y suena impecable. Aunque ya se ha dado a conocer en las plataformas digitales, esta noche va tomar nueva forma porque será compartido en un escenario, ante público, y con un formato de banda de rock, para seguir multiplicándose de ahora y para siempre.
Así, desafío tras desafío, Román encaró cada peldaño del proceso incluyendo el arte de tapa, asumiendo las consecuencias y desligándose de la interpretación que cada uno haga de esos temas que salen a la luz.
Un disco testimonial
Reflexivo y con pausa, Esteban mueve las manos y cuenta cómo siente esos años que insumió la composición. Luego, llegó la pandemia que realzó esa sensibilidad que venía acarreando el músico, porque como dijo, ya no era sólo él, sino que todo el mundo debía permanecer dentro de sus casas.
Habitualmente el artista trabaja inmerso en su propio universo, “ostracismo” llamó a esa acción, pero confesó que salir al exterior y saber que hay toda una sociedad en movimiento genera cierto alivio. Sin embargo, eso no pasó en estos casi dos años desde que llegó el Covid y claramente influyó en el disco.
La intención en un principio era hacer algo diferente a lo que venía forjando últimamente, entonces había decidido grabar Intersecciones fuera de su casa, en un estudio, y trabajar con otros músicos. Sin embargo, la realidad forzó para que no sucediera así.
Nuevamente en su casa, con la cabal guitarra eléctrica de Sagrera, salieron esos temas en vivo, sin edición y buscando dar certeramente un concepto de “testimonial” tan característico de la música de autores.
“Cantar y tocar muchas canciones en una misma jornada a veces uno no está fino, pero me permití incluso dejar algunas cuestiones que pueden llegar a conspirar con una grabación prolija”, expresó. Relumbra, Desde el alma, Umbrales, Época, Fechas, Yeites y Canción para nuestro solar son los cortes que lo reflejan en Intersecciones.
La honestidad y resistencia de la canción de autor
Desde su parecer, la pandemia acercó o hizo que se vieran más a flor de piel las hendiduras en el género canción, sobre todo la de autor, que es esa música producida a través de la personalidad de quien la ejecuta, logrando “algo honesto” y hasta de “resistencia”, lejos claro de un concepto bélico.
“Este disco claramente tiene un espíritu de resistencia desde el amor, desde lo creativo”, afirmó. Todo se fue, en cierta forma, normalizando. Los shows con público vuelven de a poco a ser una realidad y con ella devino esa necesidad de armar una banda cuarteto de rock que lo acompañará a tocar el vivo, para dar rienda a lo lúdico que tanto disfruta.
Esteban Román tiene cuatro discos solista y reconoció que para los primeros trabajos estaba en una situación caótica, por lo que no podía sostener ciertas cuestiones, entonces no podía en la inestabilidad hacer un disco y sacarlo.
A la fecha, y con Intersecciones, ya le juega a favor la experiencia y se ha tomado los tiempos necesarios como para congeniar las letras y músicas, y salir a mostrarlo. “Una cosa era hacer música a los 20, con estirpe genuina, y otra es hacerla 20 años después. Hay cosas que se acomodan solas”, planteó y consignó que hoy su labor de productor es mucho más consciente.
La época nueva
El músico reveló que cuando empezó a escribir estos temas, sintió que tenía el deber de hacer un disco en un momento de su vida donde necesitaba tener “algo para hacer” que requería ser construido, y que estimaba significaría un momento como el actual.
Las primeras letras se fueron plasmando sobre papel en 2015 y precisó atravesar ese estado de “incertidumbre total” para ver qué pasaba. En eso que parecía nada, se originaba una gesta total de canciones que hoy le significan el fortalecimiento de un oficio y una profesión.
En este material se define un estilo propio, con la guitarra y voz en primer plano, que a su manera cierra un círculo creativo. “Quizás ahora sí pueda elegir ir a un estudio y vincularme con la música desde otro lado”, señaló.
Aunque aseguró no saber lo que es escribir un libro, comparó este eufórico proceso con eso, admitiendo que la proeza del disco fue dramática y de hecho, así eligió reflejarlo en la tapa, con una obra que él mismo pintó.
“Uno a veces quiere decir algo o tiene una intención detrás de lo abstracto, y otras me dejo persuadir por esa letra que me sugiere algo pero no con claridad”, contó, sabiendo que quien escucha siempre va recibir un mensaje e interpretación totalmente distinto.
Sin embargo, como si supiera lo que estaría por llegar y cuán necesario podría resultar emitir un mensaje para la posteridad, en el tema 4 “Época” canta con su voz clara que “abrazos faltan en todos lados, yo estoy pensando en las cosas que nunca están y nunca llegarán si no podemos ver la época nueva”.
Mientras que, también un poco visionaria, aparecen oraciones como “se infartan las palabras de la boca para afuera (…) esta libertad condicional, quiero fechas”, en la canción 5, Fechas.
Sin dudas son frases que pueden descifrarse bajo la subjetividad de cada uno, pero que escuchadas en el contexto pandémico inevitablemente remitan a él, aunque hayan sido escritas anteriormente.
“A veces me corro de la explicación, que cada uno las sienta, cualquier canción, hasta la más pasatista o industrial, nos dice algo”, indicó y, por cierto, así será está noche desde las 21 en Glow.