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Coherencia física y emocional

“A mí me apasiona investigar y experimentar métodos para corregir los procesos errados del pensamiento, que es el ámbito donde se origina todo síntoma físico”, afirma Ricardo Espino Maraví hablando de biodescodificación y constelaciones familiares.

Rody Becchi

La biodescodificación es una medicina alternativa que actúa abordando a la persona de manera  holística ya que la sanación se da a partir de la comunión plena entre el cuerpo y el alma.

¿Biodecodificación o Biodescodificación?

-Mucha gente usa ambos términos indistintamente. Personalmente, prefiero usar el prefijo “des” que denota deshacimiento o inversión del sentido de la palabra a la que acompaña. Considero a la biodescodificación como una metodología terapéutica multidisciplinaria orientada a descifrar los mensajes que envía el inconsciente biológico -a través de un síntoma físico, sensación de bloqueo emocional o circunstancia repetitiva- para que el consultante restablezca la coherencia en su vida.

-¿Coherencia?

-Es la congruencia entre lo que pienso y hago, y aunque parece algo tan simple, la realidad es que existen bloqueos inconscientes que impiden actuar de esa manera. Una persona con sobrepeso piensa que no debe darse esos atracones que la mantienen con esos kilos de más, pero la angustia y el vacío que siente evita que actúe en consonancia con lo que piensa. Otra ni siquiera sospecha que el dolor de rodillas que siente es una invitación de la vida a resolver una determinada situación –laboral, por ejemplo- en la que se autoobliga a hacer lo que no quiere hacer.

Un síntoma crónico nos dice cuán apegados estamos al resentimiento y que la situación que vivimos no es conveniente a los deseos más profundos.

-Se encuentra dentro de las medicinas alternativas

Puedo decir que mi labor representa una alternativa más para las personas que buscan el bienestar emocional y físico. Hay personas especializadas en curar el cuerpo; a mí me apasiona investigar y experimentar métodos para corregir los procesos errados del pensamiento, que es el ámbito donde se origina todo síntoma físico.

 

 

“Traducir las lágrimas en palabras”

-¿Cuál es su objetivo

-Desde mi perspectiva, el propósito es liberar el resentir oculto e inconsciente que una persona grabó en su memoria -pero que niega o ni siquiera reconoce- en el momento del conflicto o shock biológico. Por resentir oculto me refiero a la carga de energía mental y emocional que queda almacenada en las células en un momento de mucha tensión y,  que es preciso liberar conscientemente.

-¿Se somatiza al no poder resolver conflictos emocionales?

Sí, aunque cabe hacer una puntualización. Distingamos entre conflictos biológicos y emociones. El ser humano, al pertenecer al reino animal, no está exento de vivir las experiencias conflictivas propias de este reino. A estas experiencias les podemos denominar conflictos biológicos, sucesos desafortunados que viven todos los seres vivos sobre la faz de la tierra. El caso es que el ser humano maneja energías muy poderosas a las que llamo emociones que bajo ciertas condiciones y cuando son rechazadas, negadas, no expresadas o no canalizadas adecuadamente, generan cortos circuitos -literalmente hablando- en el cerebro, en el área que rige el órgano relacionado con el matiz conflictual que la persona otorga al conflicto vivido. Por ejemplo, si alguien experimenta una situación de injusticia con un tercero que vive o trabaja en la misma casa o centro laboral y siente odio-rencor, tiene altas probabilidades de lesionarse la vesícula biliar.

Por lo tanto, aconsejo a los lectores que estén muy atentos a la interpretación que hagan ante los acontecimientos que vivan con estos matices: 1) Amenaza a la supervivencia, 2) Ataque a la propia integridad o preocupación en el nido, 3) Autodevaluación o no sentirse apto y 4) Conflictos territoriales más complejos. Ante la ocurrencia de 1) un suceso dramático, 2) inesperado, 3) muy agudo, que no podamos cambiar por más que lo intentemos, y  4) carentes de todo soporte emocional [condiciones del bioshock], más vale desapegarse de cualquier queja, descartar toda suposición y entregarse a sentir con rendición lo que sea que pase por la conciencia, así como también permitirse expresar lo que uno siente. Una vez oí: “A veces la diferencia entre tener o no tener cáncer, es el hombro de un amigo”, y yo agregaría “un diario para hacer catarsis”. Lo que no se expresa en tales condiciones, se imprime en el cuerpo o genera un desorden psíquico. Por tanto, es muy importante saber comunicar a uno mismo lo que uno siente y saber “traducir” las lágrimas en palabras, como dice Paulo Coelho.

 

 

El cuerpo como mapa

-¿Cuál es el abordaje?

-Muy simple: liberar el dolor que arrastramos por las vivencias del útero materno, infancia y adolescencia -que por cierto cíclicamente se repiten en nuestras vidas- para que la paz mental sea la constante en la mente. La salud es paz interior. Obviamente, una cosa es decirlo y otra hacerlo. Hay que ser muy valientes. No estamos acostumbrados a lidiar con el dolor, aunque para mí el dolor emocional es una intensidad energética poco habitual para la consciencia. No hay que tenerle miedo, porque todo dolor trae un don maravilloso o una capacidad nueva que emerge gracias a esa experiencia. Tal vez sea una utopía, pero espero que la humanidad pueda comprender lo vital que es el bienestar emocional de la mujer que gesta una criatura para que cuando esta nazca, no tenga que gastar tiempo en curarse sino en ejercer la misión para la que vino.

-¿Cuándo y quién creó el método y a raíz de qué situación o estudios?

Desde la visión en la cual me he formado, el método surgió como una forma de orientar y guiar a la persona que decide sanar un trauma o bioshock. Los descubrimientos científicos del médico oncólogo alemán Rike Geerd Hamer llevaron a la terapéutica a un nuevo nivel, en el que el cuerpo se convierte en un magnífico mapa de lo que ocurre en el universo mental. La Biodescodificación toma esos descubrimientos y uniéndolos a conocimientos psicológicos, psicoanalíticos, de programación neurolingüística, de constelaciones familiares y el estudio del transgeneracional procura la integración de la mente. Manejo la hipótesis de que cada trauma o bioshock fragmenta una parte de la mente y, a manera de estacas, van impidiendo el normal desenvolvimiento del individuo, convirtiéndose en una especie de agujero negro para la conciencia que siempre la retrotrae hacia el pasado. Debido a eso nos es difícil “estar en el presente”. El paso del tiempo no cura los traumas, sólo el trabajo consciente y voluntario de conectar con esas áreas de dolor para realizar un cambio emocional profundo.

 

 

Repitiendo historias ancestrales

-¿Qué es la biodescodificación familiar?

-Para la biodescodificación es sumamente importante ser conscientes del sistema lógico de pensamiento de nuestro clan familiar para poder liberarse de los patrones repetitivos de conducta. Lo que no pasa por la consciencia, no puede liberarse. Son numerosas las ocasiones en que los descendientes repiten historias ancestrales sin ser conscientes de ello. He podido comprobar que normalmente se repiten historias cargadas de mucho dolor o que se han mantenido en secreto por vergüenza, tabú o conveniencia. A menor cantidad de secretos familiares, mayor es la armonía y mejor el clima de confianza y dicha entre los miembros de un sistema familiar.

-¿Ayuda la descodificación del árbol genealógico a superar traumas o mandatos heredados?

Tener el valor de sacar a la luz un secreto familiar es liberar a los descendientes del destino de sufrirlo. Los abortos clandestinos, las violaciones silenciadas, el hijo extramatrimonial no reconocido, el suicidio que se oculta, el asesinato encubierto, la ruina familiar por ambición, el desarraigo y exilio a causa de la guerra, son algunos ejemplos de hechos que como una sombra densa y oscura pesa sobre el ánimo de los descendientes y pueden contener mandatos silenciosos cual susurro de los ancestros: “Tener hijos es doloroso”, “No está bueno sentir placer sexual”, “No tengo el permiso ni el derecho de vivir”, “La vida no tiene sentido”, “No confíes en nadie”, “Pobres pero honrados”, “Acumula provisiones lo más que puedas”.

En ocasiones no se sabe absolutamente nada del clan de origen -porque ya no queda nadie mayor vivo o porque el consultante es adoptado desde muy niño-, pero eso no implica que uno no esté conectado a toda esa sombra. En esos casos es importante rendirse ante el misterio del pasado, conectar con esa información y liberar esas emociones, sea lo que sea que haya ocurrido. El dolor de los excluidos de un clan familiar es la pesada carga que impide su florecimiento.

-¿Estamos limitados por nuestros ancestros?

Estamos limitados por la convicción de las creencias de nuestros ancestros, no por ellos. Acercarse al estudio del árbol transgeneracional y conocer sus secretos requiere entender que vamos a estudiar mentalidades, no personas. Es un error personalizar errores y cargarnos con enojo hacia nuestros ancestros. Un lamentable error.

Mi propuesta es que veamos a todo nuestro sistema familiar como si de una obra de teatro se tratase. Cada uno de los personajes que vemos en él, representa una parte de nuestra configuración mental que, gracias a ellos y a sus comportamientos, se despliega ante nuestra conciencia para que sea corregido en uno mismo. Que mi abuelo fue infiel, pues tengo ese potencial latente en mí. Que mi abuela fue sumisa, también. Y así ante todo lo que vaya descubriendo.

Esta premisa es fundamental para la liberación. Los patrones de pensamiento ancestral requieren compasión, no juicio ni condena. Las condenas sobrevienen porque condenamos en nuestros ancestros nuestra conducta negada o inconsciente. Veamos, en cambio, los hechos ocurridos en nuestro clan como un acto de amor que hicieron maestros de sabiduría que por un tiempo actuaron un papel y luego partieron hacia el Todo. Se trata, por tanto, de ver los acontecimientos sin interpretarlos o, en todo caso, entrenarse para lograr tal fin.

 

 

 

La voluntad de sanar

-¿Es literal la frase de “sanar el niño interior o se refiero a aspectos de la infancia?

-Sanar el niño interior es una metáfora que refiere al trabajo voluntario de corregir nuestras percepciones infantiles que nos generan dolor en el presente. Tales percepciones se encuentran tan integradas en nuestro sistema lógico de pensamiento que no nos damos cuenta que reaccionamos a los acontecimientos de la vida desde la herida infantil antes que con madurez emocional. Un niño no tiene la capacidad de procesar correctamente los eventos que ocurren a su alrededor. Pero inconscientemente lo hace por medio de todas las creencias que operan en su entorno. A medida que va creciendo y dándose cuenta de lo ocurrido, comete el error de juzgar y condenar llenándose de más frustración, y va por la vida roto y maltrecho hasta que su inconsciente fabrica una circunstancia para que emerja a su conciencia lo que necesita perdonar de su historia. Entendamos perdón como el hábito adquirido de dejar de criticar o  condenar lo que ocurra. Precisamente lo que más nos incomoda de los demás es lo que hacemos a escondidas y ciegamente con nosotros mismos.

-¿Qué son las trabas de repetición?

-Lo que se repite una y otra vez en la vida son lecciones que aún no aprendemos. Las trabas de repetición nos dicen que se nos está escapando la tortuga. Todo conflicto trae la posibilidad de soltar una creencia que ya no necesitamos en nuestras vidas. En otra ocasión oí esta frase: “Cuando realmente me permito vivir algo y transformarme con ello, esa situación deja de repetirse”.

-Si nuestros ancestros no resolvieron sus problemas los volvemos a repetir. Somos seres únicos e irrepetibles… no suena muy justo.

-Le damos mucha importancia a la imagen personal, a la construcción mental que hemos hecho de nosotros mismos, al personaje efímero que creemos ser y a la historia que le tocó vivir. Es mejor reconocerse como parte de una totalidad que procura hacerse consciente de sí misma, y que lo que ocurre en esta realidad son anécdotas cuyo único valor es el amor expresado en cada momento de nuestro recorrido. Lo que más va a doler el día en que partamos de este mundo es el amor que no supimos expresar o brindar cuando se tuvo la oportunidad. Liberémonos perdonando esto en nuestros ancestros. Y aprovechemos, pues, cada momento para no cometer esos mismos errores.

-¿Somos conscientes de esto o es algo involuntario?

-Hasta que uno no es consciente de algo, generalmente opera un condicionamiento automático y mecánico en nuestra existencia. Pensamos todos los días siempre de la misma manera, tenemos los mismos hábitos, millones de ideas son percibidas desde los medios de comunicación y en tal modorra de la consciencia, el dolor se convierte en el despertador o alarma para el alma porque sólo así el ser humano ha aprendido a aprender. ¿Qué tal si empezamos a aprender las lecciones de la vida pero ahora desde la alegría?

-¿El dejá vù tiene acá algo que ver?

-Son momentos mágicos. Me intriga saber por qué ocurren y me hacen pensar en que todo está escrito y que sólo lo estamos repasando para volver a elegir y esta vez de manera adecuada.

¿Se trabaja sobre el conjunto de los conflictos que hacen infeliz a una persona? ¿Es posible resolverlos?

-Todos los conflictos se resuelven desactivando una creencia: “No merezco amor ni las cosas buenas de la vida”. ¿Crees posible desactivar esta creencia en tu mente?

-¿Da herramientas para afrontarlos?

Sí, muchas y de acuerdo a la disposición de la persona a querer trabajar en el cambio de sus percepciones. Es más, están muy difundidas últimamente, nada hay inaccesible para quien lo desee. Las herramientas y métodos son artificios de lo más importante: la voluntad de sanar. Cada uno puede crear su propio método de sanación, el que le haga sentir que todo se ordena en su interior.

-¿Cómo cierra la nota?

-Estar en paz con lo que fue y sentir un genuino y profundo amor por uno mismo es la victoria más maravillosa a la que todo ser humano debe aspirar. En el camino tendremos que aprender el arte de disipar el dolor para que emerja el don que cada uno tiene que brindar al todo y así poder sentir la alegría de vivir.

Nota proporcionada por :

  • ElEco

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