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Páginas imaginadas

“Salir del laberinto es darnos cuenta de que somos, en algún punto, ilimitados…”, lo dice la escritora Ana Caliyuri refiriéndose a la creatividad, imaginación, elementos que se encuentran en cada una de las páginas de su última obra, Cuentos dulces para un atajo.

El Eco

“… Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien baja sus ojos a las páginas, su espíritu crece y se fortalece”, escribió en La Sombra del Viento Carlos Ruiz Zafón, recientemente fallecido. Y además de maravillosas, sus palabras nos parecieron muy acertadas para esta nota donde cada uno de los quince libros que ha escrito Ana Caliyuri son una tras otra páginas de historias atrapantes. Y han ido de mano en mano. El último, Cuentos dulces para un atajo recién ha visto la luz y seguramente “dentro de unas décadas un espíritu lector lo encontrará en El cementerio de los libros olvidados que cambiará su alma para siempre…”, diría el escritor español.

-¿Cuál es el trasfondo central de este nuevo libro?
-En general, la literatura es un modo de vernos en el espejo de la existencia, en tiempos disímiles y espacios diversos, a través de distintas situaciones y personajes. Los sentimientos genuinos de comprensión, amor, pena, etc. no cambian a través del tiempo y ese es el sentido de Cuentos dulces para un atajo, emocionarnos.
-Nunca habíamos imaginado a la rutina como un laberinto. Eso lo vio tu prologuista porque lo viste vos. ¿Cómo se sale “iluminado” de ese laberinto?
-Julián Kronn, además de ser un gran escritor y profesor de literatura, tiene la inmensa condición de saber ver la literatura con el corazón. No alcanza con poseer conocimientos, es necesario tener sensibilidad y libertad mental para analizar una obra; él reúne todas esas condiciones, por eso, lo elijo con gusto y me siento honrada de los prólogos que realiza para mis libros. La rutina a la que él se refiere en relación a esta nueva obra es, en cierto modo, las distintas cosas que hacemos dentro de una jaula mental donde nos movemos con comodidad, pero no deja de ser un laberinto del cual es difícil salir. Los seres humanos buscamos nadar donde nos es más cómodo, pero la literatura o escribir o cualquier forma de expresión artística es salir de ese estado de confort para ir por otros caminos. Soy una convencida de que todo lo que se hace con pasión y amor siempre tiende a iluminarnos.
-Uno de tus cuentos habla de Herminia, una soñadora que nunca deja que se mueran sus sueños. El mensaje es hermoso, ¿es así realmente o sólo ficción?
-Herminia es el paradigma de las personas que no les ponen excusas a sus sueños y, más allá de que los lleven a cabo o no, lo importante es el trayecto. Es como el poema “Ítaca” del poeta griego de Alejandría, Constantino Cavafis; lo que importa es el viaje, disfrutar del trayecto más allá de la meta o como el poema “Utopía” de Eduardo Galeano cuya ventana que está en el horizonte nos permite caminar. Los sueños son los que nos permiten transformar y transformarnos.

La creatividad rompe fronteras

-¿Por qué siempre hay elementos de la literatura fantástica en tus obras?
-Me gusta ir por distintos géneros: fantástico, realista, de misterio, entre otros, no sólo el fantástico, aunque siempre en mis libros hay algún cuento de ese estilo, tal vez porque me encanta todo lo referido a mitologías y también porque mis lecturas de la juventud estuvieron impregnadas de textos de García Márquez, Kafka, Poe, Cortázar, Bioy Casares. El género fantástico es como un modo de romper con todo lo lógico y racional para aventurarme a ir por otros mundos. Me gusta no sentirme encasillada; todo lo que encasilla de algún modo mutila.
-Está implícita la posibilidad de la esperanza en tus cuentos… como un indicador para la salida del laberinto.
-En general, suelo ver el medio vaso lleno, siempre pienso que es factible hacer tal o cual cosa si le ponemos pasión, perseverancia y trabajo a lo que nos propongamos. Salir del laberinto es darnos cuenta de que somos, en algún punto, ilimitados; el cuerpo sin dudas es un límite, pero la mente creadora, la imaginación, el hecho creativo en sí son los que nos permiten romper esas fronteras.
-Algunos de tus personajes son débiles, esquemáticos, naturales, miedosos, sabelotodo, temerosos, entre otros tipos, pero que pueden cambiar a través de la trama del cuento.
-Los personajes muestran nuestras debilidades y fortalezas, incluso nuestras propias ignorancias humanas, nadie está exento de ser un ignorante en el amplio sentido de la palabra; no podemos aprender todo, por lo cual, todos sabemos y todos ignoramos, sólo que distintas cosas. El espíritu curioso es lo que nos permite cambiar sucesos en la vida y me refiero a la sana curiosidad que nos permite aprender y avanzar. Somos seres en continua transformación, las sociedades no son modelos fijos, son producto del movimiento y de los avatares que nos toque transitar como sociedad, como, por ejemplo, hoy lo es la pandemia.
-Hablame más de tu último libro….
-Cuentos dulces para un atajo es mi décimo quinto libro; en esta oportunidad, la obra es una serie de cuentos que nos proponen un atajo, una forma sencilla de ponerle una poción de comprensión y dulzura a este mundo convulso, pero no por ello son cuentos edulcorados; muy por el contrario, apelan a nuestra humanidad frente a personajes que sufren o nos impelen a salir del mundo de las apariencias y los prejuicios para verlos desde otros ángulos. Por otro lado, me encanta escribir cuentos, pero no por ello le huyo a la novela, ya tengo terminada la primera que he escrito y espero encuentre un buen destino. Los libros son como los seres humanos, tienen un destino que está impregnado también de azar, me gusta pensarlo de ese modo. Volviendo a Cuentos dulces para un atajo fue editada por Tahiel ediciones, una editorial a la que me siento feliz de pertenecer, es una gran familia literaria que no para de crecer conducida por Yanina Orrego, una joven mujer que el año pasado recibió el Premio a la Mejor Empresaria del Año y está rodeada de un equipo que ama las letras. Nadie llega a ningún lado solo, quien cree eso está mareado de soberbia. La portada de Cuentos dulces para un atajo es muy bella, la realizó Sol Mayo, una joven ilustradora de la editorial. El libro está a la venta en Librería Alfa, que siempre apoya a los autores locales; también los que me conocen siempre se llegan a la puerta de mi casa a comprarlo y eso es siempre una gran emoción; tengo la teoría de que aquello que no se lee, de alguna manera, muere, así que gracias a todos los que compran mis libros por otorgarle vida a mis obras, año a año.

Por un mundo más justo y benevolente

-¿Cómo vivís la pandemia?
-En principio, como un período de adaptación donde pujaban el miedo a la enfermedad y la desazón que provoca el encierro. Tuve que dejar de hacer algunas actividades para comenzar a hacerlas a través de internet como, por ejemplo, la actividad física online. De todas maneras, la pandemia la vivo como un encuentro íntimo con lo bueno y no tan bueno de mi ser interior. Escribir es mi pasión y es lo que siempre hago, tuve más tiempo para concluir algunos proyectos como fue tener en Spotify un audiolibro grabado con mi voz, gracias a la ayuda de mi hijo menor Bruno, hice y hago transmisiones en vivo para leer textos y también para enriquecernos , hicimos un vivo con la querida y talentosa novelista Gabriela Exilart, también hicimos la presentación de Cuentos dulces para un atajo a través de Instagram con Tahiel ediciones, en una charla directa y hermosa con el codirector editorial Julián Kronn, fuimos muy acompañados y también lo haremos a través de Facebook. Con la pandemia le dediqué más tiempo a la lectura, me gusta leer la voz de las mujeres, actualmente estoy disfrutando del libro Catedrales de Claudia Piñeiro. Escucho música y disfruto de sencillas cosas, ya ahora en Tandil estamos en fase 5, sin embargo, sigo cuidándome.
-¿Y la cuarentena?
-Es la respuesta a la pandemia, cuidarnos es también cuidar al otro. A lo largo de la historia de la humanidad, ha habido pestes que han provocado la muerte de millones de personas; esta vez nos toca vivirlo y no es fácil acomodarse a esta nueva forma de vincularnos. Parece que estuviésemos viviendo una película de ficción, en la calle hablamos menos porque con el barbijo se atenúa la voz y es necesario alzarla para mantener un diálogo entendible; tal vez es tiempo de más silencio hacia el exterior y más bullicio interior para pensar y repensarnos íntimamente. Creo que todos los que usamos internet estamos en ventaja, pero no dejo de pensar en tantísima gente que no tiene acceso o no sabe utilizarlo y muchas desventajas más que padecen como la falta de agua potable o de un empleo fijo. Es tiempo de coincidencias humanas y de no dejarse tentar por sentimientos negativos.
-¿Cómo ves el después?
-Siento como que viviremos algo similar a un estado de posguerra, donde habrá que reconstruir el mundo con otros horizontes donde la salud, el bien más preciado, pasará a ser un derecho de todos y no un privilegio; un mundo donde tender redes entre vecinos y barrios para el bien común será el desafío, si no, estaremos condenados a la involución humana. Espero que el mundo que les toque vivir y construir a mis nietos sea más justo y benevolente que el actual.

Para agendar

Este es el contacto para quienes deseen contactarse con la escritora: [email protected]

Nota proporcionada por :

  • ElEco

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