Daniel Arroyo: “La idea de que los pobres van a votar al kirchnerismo es un error”
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2015/07/Photo6loc-arroyo.jpg)
-Varios candidatos a vice tienen el problema de hacerse conocidos. Y su caso pareciera más complicado aún, porque su discurso es el que nadie quiere oír: el del crudo diagnóstico social.
-Sí, es cierto eso de hacerse conocido, pero yo hace mucho decidí ser bien conocido. No conocido de cualquier manera sino con un mensaje. ¿El discurso que nadie quiere escuchar? Para mí todo el mundo está preocupado por la seguridad, las adicciones, la venta de droga y la escuela secundaria, el gran bache a resolver.
-¿Tanta preocupación como para que la sociedad decida el cambio en las próximas elecciones?
-La gente siempre escucha. Más de lo que parece. Compara y sabe elegir bien. Si la sociedad no te sigue es porque lo planteás mal.
-Lo dice el candidato de un espacio que desde el podio no paró de caer en las mediciones…
-Sí, justamente, porque hubo errores. Y Sergio Massa lo asumió claramente. Pero también es cierto que la gente maneja mucho más de política de lo que parece; a su modo claro, porque la política ocupa un pequeño lugar en sus vidas. Los errores se terminaron el 20 de junio con el cierre de listas. Desde ahí el Frente Renovador volvió a encontrar su lugar.
-¿Cuál es ese lugar?
-La ancha avenida del medio. A ver: está bien la Asignación Universal, YPF, la salida de las AFJP pero hay un 27 por ciento de pobreza, el cepo perjudicó a las economías regionales y el que vende droga gana más que el que trabaja. Ante eso me enorgullece nuestra oferta electoral con Sergio Massa y Felipe Solá. Y también creo que yo puedo aportar mucho en materia social.
-Usted ya estuvo en la función pública, ¿por qué el progre tampoco puede terminar con la pobreza?
-Porque hay autocomplacencia. En la función de gobierno tenés tres secretarias, dos choferes, un montón de gente que te dice que sos el más lindo y que nunca nadie hizo lo que vos estás haciendo; eso te hace perder noción de la realidad. Y cuando generás un logro -como la Asignación Universal- te enamorás de él y lo replicás aunque pierda eficacia. Eso es lo que suele pasar y le pasó a este Gobierno.
-Carrió, en cambio, habla de perversión y jura que un día Alberto Pierri tuvo un sincericidio ante ella: “Nosotros mismos, los peronistas, fabricamos pobres en el conurbano para mantener el clientelismo”.
-El sistema no funciona así. Algunos creen eso, pero el problema es el funcionamiento de la economía. Yo al Gobierno le creo buena voluntad en materia social en cuanto a transferir recursos, pero no la ha tenido en narcotráfico y en lo productivo. Si hay 27 por ciento de pobres, con ocho millones que reciben subsidios por planes, claramente es porque la economía no absorbe pobres en función del trabajo.
-¿Le cree a la Presidenta cuando dice que hay cinco por ciento de pobreza?
-¡Es mentira eso! Lo que digo es que lo único que hacen es transferir dinero, ésa es la base de arranque que si alguien decidiera desarmarla habría una guerra civil en Argentina. Pero los problemas no se han resuelto.
-Por su perfil algunos lo creían destinado a ser K, ¿por qué se fue del Gobierno? ¿Lo maltrataron?
-Nadie me maltrató explícitamente pero entendí que no podía decir lo que pensaba. El kirchnerismo no tiene matices: tenés que decir que hay menos pobres que en Alemania, que no hay cepo cambiario y eso no tiene sentido, porque si tengo un mal diagnóstico, tengo una mala acción.
-Apelo a su honestidad brutal entonces, ¿usted cree que otra fuerza va a ser mejor en política social?
-Sí, Sergio Massa, que es un desarrollista, junto a Solá, un productivista, un tipo que entiende que para que haya producción tiene que haber caminos. Para saber si un gobierno es productivista o no, hay que fijarse cómo están los caminos. Si están rotos no hay traslado de producción y así no funciona la matriz productiva.
-Si tras 12 años el kirchnerismo deja un 27 por ciento de pobreza, ¿por qué tanta gente lo quiere?
-Porque llegó a sectores a los que nadie les había hablado, gente que en la década del ‘90 estuvo afuera. El problema que lo desacomoda es que el que tiene valores y hace bien las cosas, no siempre le va mejor. Entonces la idea de que los pobres van a votar al kirchnerismo es un error. No es así.
-El único modo de demostrar esa teoría es ganándole las elecciones.
-Sí. Y yo le digo que ni Massa ni nadie hubiese sacado el 45 por ciento en 2013 sin el voto de los pobres en la provincia de Buenos Aires. Insisto: los sectores pobres verán. En agosto vamos a dar una sorpresa grande.
-¿Sirve de algo en políticas sociales el mensaje de “con fe, con esperanza, con deporte”?
-No sirve para nada, es vacío eso. Tiene la ventaja para que el que lo dice: no comete errores porque expresa una generalidad. ¿Con fe y esperanza le vamos a decir a un chico que en Tandil quiere arrancar con un taller mecánico en su casa y para eso necesita tomar un crédito personal al 150 ó 200 por ciento anual?
-No hablemos de optimismo ni de deportes entonces, ¿y usted qué le dice a ese pibe?
-Que el Estado le tiene que dar crédito a una tasa del 10 por ciento anual para que no que pague cinco veces lo que pide a financieras privadas, esos mecanismos automáticos para sobreendeudar a la gente. De lo contrario, el que vende droga es el que le termina dando el crédito. A tal punto esto es así que ése es quien resuelve los problemas sociales del jardín de infantes del barrio, porque es él quien tiene los billetes. Eso le digo. u
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email/////////secundaria////////////
El arte de la oratoria
Licenciado en ciencias políticas, Daniel Arroyo tiene una trayectoria que incluye la participación en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), publicaciones, la titularidad de cátedra en varias universidades y altos cargos durante el kirchnerismo, entre otros como ministro de Desarrollo Humano en la provincia de Buenos Aires y viceministro de Desarrollo Social de la Nación, con Alicia Kirchner al frente.
Nadie deja de reconocer su conocimiento sobre problemáticas como pobreza y adicciones y se le atribuye (no sin atravesar cortocircuitos con el kirchnerismo) la bancarización del plan Jefas y Jefes de Hogar. Se le adjudica la autoría del plan Manos a la Obra y la puesta en marcha desde el Gobierno bonaerense de la Asignación Universal por Hijo hasta los seis años, antes de que se instalara a nivel nacional.
Pero si hay otro perfil sobre el que reina la más absoluta unanimidad es en cuanto a sus dotes de orador. Muchos son los oficialistas y opositores que no dudan en confesarse admiradores del poder de alocución de Arroyo, considerado una excepción en su capacidad de conquistar oyentes con clarísimos esquemas discursivos.
-Más de un político con carisma ha dicho: “Si yo tuviera la oratoria de Arroyo sería presidente”. ¿Puede confesar dónde aprendió?
-(Risas) Se lo voy a confesar: nunca hice un curso de oratoria. Es más, de jovencito me quedó grabada una cosa que me dijo un profesor.
-¿Qué le dijo?
-Yo siempre fui un buen alumno, y en la universidad si te sacabas siete, promocionabas, no tenías que dar final. Promocioné todas las materias y un profesor me dijo un día: ‘Tu problema es que no vas a saber hablar en público porque nunca tuviste la necesidad de dar un oral’.
-Y sucedió todo lo contrario.
-Sí, pero, sinceramente, no tengo una fórmula. Me sale. Para mí es: si pienso bien, transmito bien. Y para pensar bien, hay que tener un buen diagnóstico. No me gustan los discursos que andan por el lado del ‘vamos a hacer…’, es espantoso, porque no es ‘vamos a hacer’ sino cómo estamos y luego el discurso crítico.
-Pero un esquema mental debe hacerse antes de subir a un estrado…
-Sí. Creo que leo bien la vida abriendo los ojos, así como hay gente que aprende mucho leyendo -no soy gran lector- yo tengo un esquema mental que es: foto-acción, con ‘foto’ digo un diagnóstico lo más objetivo posible, entender qué pasa, sin importar si gusta o no; y luego el diseño: voy para acá o allá, las propuestas.
-¿Con eso alcanza?
-No, hay algo más: ante todo creo en lo que digo, eso hace una diferencia sustantiva, porque la gente lo detecta. Ahí está la clave, creer en lo que uno dice, lo otro, decir ‘queremos mejor salud, mejor educación’ aleja y no te creen, porque ¿quién no busca eso?
-Si es por la seducción de la oratoria y por lo que podría crecer al no ser tan conocido, pero tampoco rechazado, ¿no hubiese sido mejor la fórmula Arroyo-Solá?
-Le hago otra confesión: hoy no tengo las condiciones para manejar la Policía Bonaerense que tiene Felipe Solá, claramente. Ni gobernar, ni manejar la policía. Quiero aprender con Felipe. u
Este contenido no está abierto a comentarios