Los secretos de las Tres Marías

Para la mayoría de los niños de la Argentina (por no decir todos), las estrellas más conocidas son las famosas Tres Marías. Crecen observándolas e identificándolas con gran facilidad. Tres estrellas que forman parte de la constelación de Orión, el cazador. Las Tres Marías representan el cinturón de ese cazador, mientras que una estrella blanco azulada muy brillante llamada Rigel, es parte de una de sus piernas .

Por otro lado, en sentido contrario a Rigel, encontraremos una estrella roja llamada Betelgeuse (abajo a la derecha). Esta enorme estrella se trata de una supergigante. ¿Super qué? Supergigante.

Para que te des una idea del tamaño de Betelgeuse, pensá que su diámetro es 500 veces el de nuestro Sol. Betelgeuse representa uno de los brazos de nuestro amigo Orión. O sea que Orión está… ¿”cabeza abajo”? Así es. Desde aquí, el hemisferio sur, se lo observa cabeza abajo. Lo que ocurre es que desde el hemisferio norte, la perspectiva visual que se tiene es justamente la opuesta. Por ejemplo, desde Grecia, a Orión se lo puede observar “bien paradito”. ¿Y quiénes si no los griegos los que nombraron en la antigüedad a las constelaciones tal cual las conocemos? En cuanto al nombre de las estrellas que conforman las Tres Marías, vale decir que, en realidad, no son “tocayas” sino que cada una de ellas tiene su nombre propio. La de arriba a la derecha se llama Alnitak. La del centro, Alnilam. Mientras que la de abajo a la izquierda, se la conoce por Mintaka. Esta última se encuentra a 915 años luz de la Tierra. ¿Cuánto es eso? Nada más ni nada menos que unos 8.700.000.000.000.000 de kilómetros, o sea, 8.700 billones de kilómetros. Lejos, ¿no? De todas maneras, para tener una idea de cuán grande es esta distancia, ésta no llega a los 1.000 años luz. Nuestra galaxia, la Vía Láctea, tiene un diámetro de ¡100.000 años luz!

Pero volvamos a Mintaka. Pues bien, la cuestión es que esta estrella guarda un secreto (o varios). En realidad no se trata de una estrella, ¡sino de cinco! Incluso tres de ellas conforman un “mini-sistema estelar”. Y hay más sorpresas. Algunas de esas cinco, emiten grandes cantidades de rayos X. Las estrellas, los planetas, el universo en general, puede ser observado en distintos tipos de radiación.

Por ejemplo, el famoso Telescopio Espacial Hubble lo que hace es tomar fotografías en lo que se denomina el rango del visible (u óptico). Es decir, analiza la misma luz que pueden captar nuestros ojos. Pero así como a nosotros pueden tomarnos una placa radiográfica para analizar los huesos (una fotografía “común y corriente” sólo mostraría nuestra ropa o la piel), a una estrella también podemos tomarle una radiografía, o sea, analizarla en rayos X. ¿Y por qué? Bueno, justamente por el mismo motivo por el cual el médico nos toma una radiografía, ya que de esta manera puede obtener información que de otra manera le sería imposible.

En otras palabras, cuando estudiamos el universo con distintos tipos de radiación (visible, infrarroja, ultravioleta, rayos X, rayos gamma), podemos obtener un conjunto muy amplio de datos, observaciones complementarias unas de otras, y así detectar diferentes características de los objetos. De esta manera logramos contar con un panorama mucho más completo que aquel que tendríamos si sólo nos quedáramos con una simple fotografía. Uno de los telescopios espaciales más importantes de la historia, el telescopio Chandra, el cual se encuentra en órbita terrestre, trabaja justamente en rayos X. Chandra apuntó a Mintaka, y encontró grandes emisiones en rayos X. En dicha región, aunque a simple vista veamos una sola estrella (Mintaka) en realidad ¡se encuentran cinco! Tres de esas cinco conforman un sistema estelar propio: una muy grande, al centro acompañada por otra más pequeña, la cual orbita a la primera cada 6 días aproximadamente.

Luego, la tercera de ese sistema, gira alrededor de estas dos con un período orbital de 400 años. Ahora ya sabés: cuando observes a las Tres Marías, estarás “mirando” más que tres estrellas. Estarás apreciando una danza estelar de grandes soles muy lejanos al nuestro. Grandes secretos que vamos revelando poco a poco, a medida que avanzamos en los inabarcables misterios del universo

* Director de Gestión Planetario Ciudad de La Plata

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