Nuevamente en Júpiter

Planetas grandes y pequeños. Con o sin atmósfera. Con significativas o escasas cantidades de agua ya sea en estado sólido (hielo) o líquido. Y con ellos, sus lunas, satélites naturales rocosos, algunas con volcanes, otras con agua, azufre, metano, nitrógeno y oxígeno, entre otros ingredientes.

Estudiar mundos tan disímiles nos permite comprender cada vez más el nuestro, la Tierra. Y a esto se debe el continuo interés por comprender los motivos por los cuales el ciclo del agua que alguna vez ocurrió en Marte hoy en día ya no existe como tal. O los motivos por los cuales se produce el colosal efecto invernadero de Venus. La posible existencia de vida en una luna de Júpiter o si efectivamente la gran sorpresa de un Plutón geológicamente activo es tan así.

Decenas de sondas espaciales han sido las enviadas a lo largo de las décadas pasadas a los distintos planetas y lunas del sistema Solar. Sin ir más lejos, con la visita de la New Horizons a Plutón, en
2015, se completó la visita a todos ellos. Muchas de ellas han cesado su labor y han quedado varadas en estos parajes celestiales. Son nuestros más fieles representantes cósmicos. De hecho, varias de ellas llevan distintos mensajes ya sea en discos o plaquetas adosadas a las mismas.

Y en este derrotero iniciado allá por la década del ’60, una nueva etapa se inicia el próximo 4 de julio. En este caso, el mensajero en cuestión es la sonda Juno (NASA) y su destino, el inmenso Júpiter.

Lanzada en agosto de 2011, luego de 5 años de viaje finalmente llegó el día en que Juno arribe a destino. Su misión será estudiar la atmósfera del planeta (su origen, estructura y la manera en que esta evoluciona), su campo magnético y la gravedad del coloso, entre otros estudios. En pocas palabras, el origen y evolución del planeta joviano.

Uno de los aspectos más interesantes de la sonda Juno es que se trata de la nave con paneles solares que más lejos ha viajado hasta el momento respecto del Sol. Es claro que para obtener energía solar, uno debe encontrarse a determinada distancia del astro rey de manera que nos permita recibir radiación del mismo. Cuanto más lejos nos encontremos, menor será la energía que podamos captar. Pues bien, a la distancia a la que se encuentra el más grande de los planetas de nuestro sistema, es extremadamente complejo pensar en una nave que logre captar radiación solar con el fin de obtener energía para el funcionamiento de todos sus instrumentos. Sin embargo, y en una muestra más del continuo avance en el conocimiento humano, Juno se abastecerá de energía solar para su normal funcionamiento. Es por ello que la nave posee tres grandes paneles solares, con el fin de recoger la mayor cantidad de radiación posible.

Juno estará orbitando Júpiter a lo largo de 20 meses, momento en que finalizará su misión. Estudiar Júpiter nos permitirá seguir avanzando en el entendimiento de la formación y evolución de los planetas gigantes gaseosos y cómo estos influyen en la dinámica de los sistemas planetarios (en particular de nuestro propio Sistema Solar).

* (Director de Gestión Planetario Ciudad de La Plata)

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