Pasa por el diván Heber Marchioni
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-Cuesta creer que alguien que tuvo tu oportunidad en la TV se aleje tanto de ese mundo, ¿qué sucedió?
-La tele de ahora no es lo que quiero hacer. Estuve a punto de hacer algo, pero a mí me gusta la tele solidaria, humana, auténtica, transparente y hoy no existe ese tipo de TV en Argentina.
-¿Por eso te dedicaste a ser manager de jugadores de fútbol?
-Claro. Con la diferencia que existe entre hacer lo que querés y querer lo que hacés.
-¿Cómo es eso?
-No hago lo que quiero, pero quiero lo que hago, porque económicamente me va bien, me permite educar a mis hijos y me siento cómodo. ¿La televisión? Me encanta, pero aprendí que la oportunidad es estar preparado. Y cuando a mí me llegó la oportunidad no estaba preparado, ni siquiera cuando hacía tele en Tandil.
-¿Ahora sí?
-Ahora sí, pero antes la tele era 10 por ciento plata y 90 por ciento ideas. Ahora es ciento por ciento plata, es como en el automovilismo: no corre el mejor, corre el que tiene plata.
-El dinero tampoco garantiza el éxito.
-El éxito no tiene explicación. Por lo menos para mí nunca tuvo explicación.
-“Locos for Heber” fue un éxito.
-Sí, pero yo lo tenía que producir y vender y con el tiempo me transformé en un producto comercial. Es difícil salir a venderte a vos mismo. La cosa es así: el éxito no tiene que llegarte a la cabeza y el fracaso no debe llegarte al corazón. Y a mí me pasaron las dos cosas. Era muy inocente.
-¿En serio?
-¡Fui muy inocente! Y no dejé porque mi programa andaba mal, al contrario; tenía un rating bárbaro, pero era mucho sacrificio para nada. ¿Te puedo confesar algo, que es la pura verdad? En un momento tuve tres programas al aire en América 2 y dormía en Retiro. Salía al aire y dormía en la estación de ómnibus.
-Pero dicen que tu oficina ahora está Puerto Madero. Sabrás que cuando se habla de manager o representante de jugadores de fútbol muchos piensan que estamos hablando como mínimo, de pícaros.
-Sí. Yo fui jugador de fútbol y tuve un técnico que siempre nos decía: ‘El fútbol es para los vivos’. Y la vida…
-¿La vida también?
-La vida es lo mismo, se trata de eso. Mirá, la calle es buena si la sabés caminar, te hace pícaro, atento, pero no garca. A mis hijos les digo: ‘Hay que estar atento y dejar al resto que diga lo que quiera’. Los bolu.. y las piedras no se terminan nunca; pero una cosa es estar atento y otra aprovecharse, ésa es la gran diferencia.
-Con esa filosofía corresponde que te pregunte cómo creés que te ven en Tandil.
-Bien, la gente que cruzo se alegra de que me vaya bien, pero uno tiene dos vidas: la propia y la que te inventa la gente. No digo que sea ‘careta’ pero la ciudad tiene esas cosas, como le digo al Gringo Bertolín: ‘Si en Tandil la gente se pinta para ir a Monarca…’ (risas).
-¿Qué es más lindo, ser famoso o tener mucha plata?
-Ja, ja, ja, está buena la pregunta, pero la diferencia que importa es la que hay entre ser famoso y ser respetado. Hay gente que es famosa por salir en TV, como Xipolitakis, pero de ahí a ser respetada… Yo perdí muchísimo tiempo en estar cerca de esas personas tan ‘importantes’.
-¿Qué te pasó?
-Y, no es tu realidad. Estás en televisión y te dicen: ‘Qué bueno tu programa, qué lindo’ y después no tenés ni dos mangos para ir en colectivo. El problema es que te la creas y a mí me pasó, en su momento pensaba, ‘uh, ahora seguramente firmo un contrato con éste, con aquél’. Y no. O ver el programa a la noche y decir ‘mirá cuánto que marca, qué bueno’. Sí, pero a la vez no teníamos un mango. La gente es hipócrita: cambiás el auto y te empiezan a saludar y te fían. Y yo no soy así. Ese es mi secreto.
-Hablando de secretos, ¿cuál fue tu habilidad para hacer un producto exitoso en la TV?
-¿Por qué fue? Todavía no fue, ¡es! Saber manejar la información. Si te ofrezco un café y venís de tomar cinco antes, me vas a decir que no, el error es mío y creo que eso lo manejo: me adelanto a tal cosa, no sé por qué siento o entiendo -y lo digo sin querer ser pedante- qué es lo que la gente quiere. Y trato de ser creativo, auténtico, transparente. Ni creerme lo que no soy.
-Evidentemente vas a volver a la televisión.
-Sí, hoy me siento un gran manager de fútbol, y un gran productor de televisión que desde hace tres años trabaja sobre algo muy lindo, pero todavía no es el momento: aún no estoy preparado para que me digan lo que tengo que hacer. Por ahora espero y mientras tanto, aplico lo que tanto le digo a mis alumnos de golf: un buen profesor de golf enseña, los grandes profesores inspiran. A mí me gusta eso, ver más allá de lo que se puede ver. u
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-Heber Guillermo Marchioni, 45 años.
-Dos hijos: Enzo y Bruno.
-Como jugador de fútbol (volante por derecha) llegó a ser campeón con Ferro, en Primera, en 1988.
-Trabajó en televisión en Eco TV con “A Ritmo de Match”.
-Luego fue productor de TV en Buenos Aires.
-Trabajó en América 2, Fox, TyC Sports.
-Produjo y dirigió “Locos For Heber” en América 2 (2001).
-Llevó ese formato a México a la señal “Azteca”.
-Actualmente se desempeña como representante de jugadores de fútbol.
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Entre el fracaso y la gloria
Profesor de golf en instituciones privadas exclusivamente orientadas a alumnos famosos, Heber Marchioni tiene hoy como actividad principal la representación, comercialización y manejo de jugadores de fútbol junto a su socio, Roberto San Juan. Y cuando habla de manejos se refiere a varias figuras de cierta importancia en el fútbol argentino: Diego Jara, “Fatura” Broun, Alan Ruiz, Mario Paglialunga, Cristian Tarragona y Bruno Bianchi, entre otros.
-Linda carterita te has hecho.
-Sí, y a Santamarina le traje tres jugadores que los comercializo, no los manejo, porque no son jugadores que estén bajo mi representación. Además de ellos tengo a 22 chicos que no sé, difícil que llegue alguno…
-¿Por qué decís eso?
-Es difícil que lleguen. Tal vez sea porque me estoy volviendo viejo, pero nosotros les damos a nuestros hijos todo lo que no nos dieron a nosotros y ellos no valoran el sacrificio que tendrían que hacer para ganarse esas cosas.
Las cosas, explicó Marchioni, nunca fueron fáciles para él y por eso no olvidó tampoco a quienes siempre lo ayudaron, “como Mario Morel, a quien quiero como un padre” y a Rogelio Rotonda, “que me dio una mano en todo lo que estuvo a su alcance”.
Además de aquellos recuerdos de la infancia, en Tandil, tuvo -recordó- estruendosos fracasos.
-¿Cómo cuáles?
-Llevé espectáculos como Los Fabulosos Cadillacs o La Renga y me fundí. Y después cada persona que cruzaba en la calle me decía: ‘¡Buenísimo el show de Los Cadillacs’, pero se me colaron todos. Y si hubiese ido el 20 por ciento nomás de los que dicen que fueron sería millonario. Después llevé la Misa esa, bueno, creo que está en el libro Guinnes: fueron cinco tipos. u
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