Pasa por el diván Luciano Majolo
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El tandilense “de los cortos” reivindica ese tipo de cine y no duda en confesar que el arte le dio y le quitó todo. “Esa es mi ley y cuando uno conoce su ley, es feliz”, asegura
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-Quien lo ve a usted dice “ahí viene el de los cortos”, por ese tipo de cine.
–Sí, pero también puedo mostrar otras facetas como el Festival de Cine Religioso o de Largometrajes. Si tuviera que definirme, diría que soy un productor cultural. El cine es mi fuerte más activo, pero también hago producciones de teatro independiente en Buenos Aires.
-Pero decir Majolo y cine corto es hablar de sinónimos en Tandil, ¿por qué esa obsesión por los cortos?
-(Sonriendo) ¡Acabo de ser jurado en un Festival de España y casualmente un medio allá me preguntó eso!
-¿Y?
-Respondí lo mismo que voy a decir acá: ¡el corto es el pasado, el presente y el futuro del cine! El cine empezó con los cortometrajes de los hermanos Lumiere; después todos los grandes han hecho cortos. Y el corto es el futuro porque la gente tiene cada vez menos tiempo para ver una película…
-En verdad nadie pone en duda una cosa: de los tipos públicos usted debe ser el más apasionado.
-Pasión y trabajo. Si uno se maneja sólo con pasión pierde el rumbo. Puedo dar fe de eso después de tantos palos en la rueda, después de caerme tantas veces. Ahora creo que aprendí. Y me animaría a decir que estoy en mi mejor momento profesional.
-¿Cuándo habla de palos en la rueda se refiere a los desplantes de la política con el cine en Tandil?
-Sí. La política me ha dado cachetazos -como a todos creo- y me ha cerrado muchas puertas. Pero en el peor momento de mi vida me la jugué más aún, quintupliqué la apuesta. Tenía dos opciones: dedicarme a otra cosa o hacer lo que amo. Y no dudé.
-Y se convirtió en la cara visible del cine en la ciudad.
-Sí. Ayer cenaba con Julio Varela y los hermanos Juan Carlos y Federico Delatorre y ellos me decían que soy el más nuevito que pateó los tableros o el menos tímido que se me animó a otras cosas.
-¿Tienen razón?
-Sí, claro. Yo me animé. Ellos saben muchísimo más que yo, pero esto no va en el saber, va en animarse y yo me animé. Era una pasión contenida, de chico mamé el cine y después pudimos generar cosas en Tandil que no se generaron en ningún otro lugar del país.
–Así como usted se convirtió en una figura más visible que los Delatorre o Julio Varela, imagínese si le tocaba nacer en Mar del Plata o Buenos Aires: ¿tendría más reconocimiento?
-No lo sé. Cuando se espera el reconocimiento, no llega. Uno no trabaja por reconocimiento. Lo importante es hacer cosas para que la gente piense. A mí lo mejor que me puede pasar es que alguien me pare en la calle y me agradezca porque a través del cine le hice pensar.
-Más allá de la identificación con los cortos, ¿cómo cree que lo ve la gente?
-Pienso que me ven como un trabajador del cine y la cultura, un tipo que no ha bajado los brazos, ni en la peor circunstancia porque ya le dije: el cine me dio todo y me quitó todo.
-Parece que sufrió mucho. En concreto: ¿a qué se refiere?
-Cuando hablo de quitar hablo de decepciones de amistades y hablo de fundirme hasta no tener ni para tomar el colectivo. No me avergüenza decirlo. Hubo gente o instituciones nacionales que no cumplieron en muchas oportunidades y eso me perjudicó hasta perder a mi pareja, la mujer con quien estaba por casarme por eso de tocar fondo.
-Le digo que usted no parece un tipo depresivo.
-Porque más allá de todo siempre hay que tener las cosas en claro. Yo sé perfectamente que no soy un tipo de suerte: a mí todo me cuesta mucho trabajo, ésa es mi ley y cuando uno entiende su ley, vive feliz. Soy un tipo feliz, lo puedo asegurar. Un tipo feliz que no sé si aporté mucho a Tandil -hay muchos otros que seguramente aportaron más- pero creo en el trabajo. Se tarda más, pero con trabajo las cosas llegan.
Ficha Personal
36 años, tandilense.
-Estudió en la Escuela Normal. Presidió el Centro de Estudiantes (1997)
-En 2001 participó de la organización del Festival de Largos
-En 2004 llevó adelante el Primer Festival de Cortos. Lleva 12 ediciones ininterrumpidas.
-Creó la Asociación Cine Tandil en 2006, que actualmente preside.
-Se desempeñó como corresponsal en Radio Provincia y tutor de la Televisión Digital Abierta (TDA)
-Desde 2008 es miembro de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina
-Fue jurado en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (2011), en Brasil y en más de 25 festivales.
Woody Allen también mira cine argentino
Como para despejar un poco la identificación con los cortometrajes, Luciano Majolo se sonríe ante la pregunta “¿alguna vez vio una película larga entera?” y tira nombres y referencias históricas por doquier, a la vez que proclama que las películas, por más largas que sean, deben ser vistas sin pausas.
La oportunidad resulta propicia también para dar cuenta que está a pleno además en la producción y realización de la tercera edición del Festival de Cine Religioso para el año próximo y recordar la buena sintonía con la Municipalidad y la Universidad que permitió realizar en 2015 el Festival de Largos de Tandil.
Inspirado en referentes locales como Ernesto Palacios, Beto Alonso, Eduardo Saglul, Daniel Caresía, Beto Gauna, Julio Varela, Juan Carlos Delatorre y Fredy Delatorre, a los 36 años se considera la cara visible de un movimiento en su ciudad que va mucho más allá de lo que parece y menciona su protagonismo en festivales internacionales como el de Cine Político o el Latinoamericano que se desarrolló en Rosario.
-¿Y si le dijeran de dirigir una película?, ¿se animaría?
-No es fácil, pero me animaría. Me gusta mucho más la producción, tuve oportunidad de producir dos películas independientes en Buenos Aires que salieron bien y están guardadas.
-Estamos hablando de un fanático del cine argentino, ¿no?
-Sí, por supuesto.
-Sabe que el cine nacional aún tiene una buena cantidad de detractores….
-Tuvimos y tenemos de los mejores cines del mundo.
-¿No estará exagerando?, ¿o lo dice desde un plano filosófico?
-No es filosofía. Es palpable. Tuvimos una época muy mala pero tuvimos la gloria del cine argentino durante los años ‘40, ‘50, ‘60 con los nuevos realizadores, la nueva vanguardia (Pino Solanas, Martínez Suárez, Rodolfo Khun), los clásicos de los ‘70 (Torre Nilsson, Lucas Demare). Tenemos nombres que el mundo ha copiado. El propio Francis Ford Coppola ha copiado de películas de Torre Nilsson y de Leonardo Favio.
-Cuesta imaginar, por ejemplo, a Woody Allen mirando una película argentina.
-Quédese tranquilo: Woody Allen mira cine argentino. Todos miran cine argentino. No en vano en los últimos años tuvo tantas nominaciones al Oscar u oscars ganados. Este año se estrenan 180 películas argentinas, una cifra record en la historia del cine nacional.
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