Pasa por el diván Mariano González

-En las últimas décadas Tandil aportó varias estrellas al fútbol internacional, pero ninguna de ellas eligió terminar en su ciudad. Usted fue el único, ¿qué sucedió?
-Se dio. Mi caso fue una posibilidad que coincidía con todo para que vuelva. Tuve un paso por Estudiantes que no fue bueno, estaba bastante mal, y el jugador cuando no juega se pone mal. Y decidí volver a casa.
-Con todas las resignaciones que eso implica.
-En toda decisión siempre va a haber cosas a favor y en contra. Tal vez resigné cosas a nivel club o a nivel económico, pero gané con tener los afectos cerca, tranquilidad.
-No va a negar que salir del túnel y encontrarse con una cancha semivacía es un espectáculo inusual.
-Sí, obviamente, es raro. Y bueno, ése es el marco del Nacional B, es la diferencia que hay. El mismo campo de juego es completamente distinto al de primera, más allá de que el nuestro hoy está recuperándose. La primera división exige otro tipo de nivel de fútbol. Eso es lo que más extraño.
-Tampoco se puede quejar. Cumplió los sueños de todo chico o adolescente argentino: triunfó en el fútbol grande, jugó en Italia, en la selección. Y puso un bar.
-¡Yo no!
-Ah, ¿no?, el bar Mariano’s. Si hasta lleva su nombre.
-¡Ahhh, sí! ¡Pero no un bar como me hubiese gustado a mí! (risas). Es un café, una idea que tuvo mi papá, un bar futbolero como le gustaba a él. Sinceramente no tuve mucho que ver, más que nada fue su propio emprendimiento y lo ayudé con algunas cosas. Puse una foto mía nomás. Que tampoco la puse yo, la puso él.
-Perfil bajo por sobre todas las cosas. ¿Por eso es que no suele ir ni a su propio bar?
-Voy muy poco, iré una vez por mes. Soy un tipo de la casa, tranquilo, no tengo hobbies, ni pasiones, ni hago locuras. Trato de ser igual a mis hermanos, a mis amigos, a mi viejo, ser uno más entre ellos.
-A lo mejor esa filosofía le permita ser feliz sin depender de las glorias del pasado.
-Creo que sí. Sé que es difícil, muy difícil, el tema del retiro, el anonimato, pero en mi caso tal vez tenga que ver con esa mentalidad pueblerina que privilegia estar tranquilo, sin la paranoia, el miedo de estar lejos y que pueda llegar a pasar algo. Creo que con el asunto ése de la fama no voy a tener problemas.
-No va a extrañar.
-Depende. Por ahí cuando tenga que hacer la cola en el banco… ¡pero ya la hago ahora! (risas). Fuera de broma, mi lema siempre fue “no molestes si no querés que te molesten”; respetar a todo el mundo para que me respeten a mí y por eso tengo ese ida y vuelta con la gente.
-¿Sí?, ¿le parece que la gente en Tandil valora que haya regresado a terminar su carrera a la ciudad?
-No vine a terminar. Y sí, la gente me ha tratado excelente, saludan con una sonrisa y me sucede algo que nunca antes: hasta me saludan gritando en la calle.
-Siempre menciona a su padre, ¿es su ídolo?
-Sí, ja, ja, es que crecimos viéndolo jugar a él con alguien comentando al lado nuestro: “¡Cómo juega tu papá!, ¡cómo juega tu papá!”. Por ahí inconscientemente eso me empujó a hacer una carrera en el fútbol. Y él siempre nos acompañó en todas las etapas, a mí, a mi hermano Pablo, que juega de delantero en Italia.
-Volvamos al pago chico: los parroquianos del Negro Conti -que está al frente del bar- ¿saben de fútbol como dicen?
-Como todo: algunos saben y otros no, pero las opiniones son difíciles de manejar. He llegado a un punto, terminando mi carrera, en el que me he dado cuenta que a veces no vale la pena entrar en discusión. Depende de la persona. Ojo, también me ha tocado dar la razón. Muchas veces hablando con mi esposa, tiene razón.
-Dijo “terminando”, ¿ve?, el retiro está cerca entonces.
-Sí, sí, más allá de que me siento bien.
-¿Destino de técnico?
-Tengo esa idea, no me quiero quedar con las ganas de intentarlo.
-En todo este tiempo, ¿nunca se planteó en el vestuario de Santamarina “qué estoy haciendo acá”?
-Sí lo he pensando (sonríe). Tengo compañeros que me cargan, en algunas situaciones como por ejemplo el tema del estado de las canchas y me dicen: “¿Pero vos no te preguntás qué estás haciendo acá?”.
-¿Y qué les dice?
-Me río. No digo nada. Porque realmente sé qué estoy haciendo acá: vine en busca de la felicidad, vine a reencontrarme conmigo, con mi fútbol, mi gente y mis cosas, después se verá. u

Ficha personal
34 años, casado, tres hijas: Lorena, Camila y Victoria.
-Empezó su carrera en Bambinos.
-Pasó a Grupo Universitario y a Independiente en Tandil, donde jugó en primera división.
-En 1998, con 16 años, ingresó a Racing Club de Avellaneda. Allí debutó en primera en 2002.
-Entre 2004 y 2006 jugó en Palermo (Italia)
-Inter (2006/2007)
-Porto (Portugal, desde 2007/2011)
-A su regreso en Argentina jugó en Estudiantes y Arsenal.
-Actualmente es el capitán de Ramón Santamarina.

El futuro técnico que sueña
con Santamarina en Primera

En honor a la verdad, Mariano González no sabe aún si Ramón Santamarina será el club con el que se despida del fútbol. Su contrato termina en diciembre y hasta entonces las posibilidades van desde continuar en el club, seguir en otro o bien el retiro.
Pero sí hay otras certezas, contundentes.
Una, es que más temprano que tarde será técnico y para eso no sólo ya hizo el curso que lo habilita a ejercer ese nuevo destino sino que además tiene un plan junto a dos amigos: el también futbolista Pucho Barsottini y Cristian López, a cargo de la prensa aurinegra.
Junto a ellos, la experiencia como jugador y las puertas que le puedan abrir los contactos forjados a lo largo de estos años en muchos espacios, González cree que la conducción técnica será una realidad y no una materia pendiente: “No me voy a quedar con las ganas”, aclara.
Será algo “especial”, promete. Y es la misma palabra que define si Santamarina logra en pocos días volver a ser parte de un torneo de primera división.
-¿Tiene chances ciertas Santamarina de llegar a primera?
-Sí. Aunque no están fáciles las cosas, como equipo, futbolísticamente, tenemos bastantes posibilidades.
-Si asciende, para buena parte de sus compañeros será una gloria. Pero, ¿y para usted?, que ya estuvo mucho más allá de la primera del fútbol argentino…
-Sí, puede verse así, pero no, para mí sería un logro único, importantísimo.
-Aunque haya vivido situaciones más gloriosas.
-No se puede comparar porque en realidad esto no lo viví. Tuve la posibilidad de salir campeón en otro lado, pero acá es el ascenso de un torneo muy difícil. Sería un logro muy importante, porque llevó mucho trabajo, mucho trabajo, más en un club como Santamarina. Sería algo muy especial, realmente. u

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