Pasa por el diván Rafael Delpech: “El Municipio hoy es un estorbo”
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Alejado del poder desde el día que lo abuchearon en La Rural, el dirigente peronista dice no sentir rencores ni ganas de volver. Asegura que la gestión municipal “no tiene nada que ver con el crecimiento de Tandil”
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-Un día de 2002 el entonces presidente Duhalde le pidió la renuncia como secretario de Agricultura y desapareció de la política. Parece que le duró el enojo.
-No. Entré, hice mi contribución y volví. Pero no me enojé porque la premisa cuando uno asume es que se va a ir. Siempre lo tuve claro: nunca quise permanecer. No viví de la política, siempre tuve mi sostén económico.
-Se fue porque lo abuchearon en la Rural. Cuesta creer que no se haya enojado con ese sector, al que usted en cierto modo, también pertenece.
-No, porque fue una cuestión personal, no institucional, ya ni sé quién es, me olvidé el nombre…
-¿Del presidente de la Rural por entonces? Crotto. Así se llamaba el presidente.
-Puede ser. (Sonríe pícaramente).
-¿Su silencio durante los 12 años que siguieron se podría interpretar como un silencio K?
-¡No! Nunca me gustó el kirchnerismo. Como dicen los burreros: no me gustó en el paseo (N. de R.: minutos antes de la carrera los jockeys desfilan ante el público exhibiendo los caballos). ¡No me gustó!
-Raro, ¿usted no tenía un perfil ‘progre’?
-No, nunca me hubiera encasillado así, no sé cómo me vieron, pero para mí ‘progre’ es una cosa absolutamente indefendible. Ser progre en Argentina ha sido un mamarracho. Los que fueron progres y lo producido por los progres ha sido un mamarracho. Son burgueses culposos en general. Ya en 2004 discutía con mis hermanos y les decía que esto no llegaba a nada.
-Convengamos que usted siempre tuvo el perfil del peronista pituco, canchero, fino…
-(Muy categórico) Será. Uno no se forma en un día, se forma desde la familia, el colegio, sus propias convicciones, las amistades.
-A su vez hay algo que le reconocen: jamás utilizó la desaparición de un hermano. ¿Por qué nunca abordó ese tema?
-Porque nunca me lo preguntaron. No comercio políticamente con eso, pero jamás me lo preguntaron y cuando en charlas viene al caso, lo cito porque no puedo hablar del tema sin posicionarme desde lo afectivo.
-O sea que tiene una relectura histórica.
-Cada vez soy más crítico de la subversión. Básicamente fueron vanguardistas elitistas.
-¿Diego Bossio nunca lo tentó para que volviera al PJ en Tandil?
-En absoluto. Fui a varias reuniones, pero recién hablé con él en febrero de 2014 y le dije que el ciclo político K ya había terminado. Me dijo que estaba de acuerdo, sí, que el ciclo político sí pero no el gobierno.
-Ahora él rompió lanzas con el cristinismo.
-Y… si me dijo eso por aquel entonces, calculo que lo tendría previsto. Pero tiene algunas afinidades con la ex presidenta.
-Se suele decir que en Tandil para ser intendente hay que ser alto, pintón, profesional, no haber hecho carrera estatal, tener hijos (interrumpe)
-Pero a mí me faltó un requisito muy importante: haber nacido en Tandil. Entre los no ‘nacidos y criados’ el que quiso ser fue el ex rector y no llegó.
-¿Llegará Néstor Auza algún día?
-Es joven. Aunque está gastado políticamente. Además rápidamente, ¡ya!, se va a producir en Tandil un quiebre generacional como en nación en la forma de encarar la política. Hoy el Estado es más para los de 35/40 años que los de otras generaciones.
-Usted habla de cambios pero a su vez no se puede descartar que Lunghi vuelva a presentarse en 2019.
-Sería funesto para Tandil que un tipo antiguo siga manejando una ciudad que tiene un empuje infernal para crecer. Lunghi cree que el Municipio es un factor de crecimiento y yo estoy convencido de que Tandil crece por su gente. Diría que hoy el Municipio es un estorbo.
-¿El peronismo tendrá su chance?
-Creo que hay gente muy buena con 35-40 años. El salto generacional va a ser ahí. Pero hay que sacar los estorbos de los viejos manipuladores del partido, como Sentís y otros más que tiene el aparato del PJ, exceptuando a Diego (Bossio) que es un tipo más moderno.
-¿Rafael Delpech nunca más en el ruedo político entonces?
-Yo no tengo un goce del poder. Hay una confusión mediática y en la gente en general de creer que andar entre las alfombras es una maravilla y en realidad pasás malas noches, malas tardes, malas mañanas, malas reuniones, enfrentamientos con los amigos… Hoy puedo participar y opinar, pero el ejercicio no, ya di lo que tenía: mi tiempo y lo mejor que sabía, no hice cosas que no debía hacer.
-Tiene la conciencia tranquila.
-Me siento respetado. La conciencia siempre estuvo tranquila. u
Con Lunghi y Scioli ni a la esquina
Entre dirigentes del peronismo tandilense no son pocos los que le reconocen al ingeniero agrónomo Rafael Delpech (68) una gran capacidad de análisis y lectura de la realidad y a modo de prueba de que en el fondo nunca se alejó de la vida política, algunos precisan que al ex concejal peronista (1991/1995) y ex secretario de Agricultura de la Nación (2001/2002) se lo puede ver cada tanto en el palacio municipal, donde suele encontrarse con la edil Beatriz Fernández (Frente Renovador) con quien lo une una larga amistad.
Precisamente a ella y a otro concejal, Claudio Ersinger (Cambiemos), Delpech destacó en la entrevista con El Eco de Tandil. Fue al momento de trazar una durísima crítica al Ejecutivo local: “Ambos tuvieron una conducta muy ajustada”, señaló, “porque se negaron a aprobar una ordenanza que no he visto en ningún lado”.
-¿Qué ordenanza?
-Pero, ¿no sabe usted que en su visión mercantilista la Municipalidad de Tandil cobra para hacer ordenanzas?
-¿Cómo es eso? ¿Cobra para hacer ordenanzas?
-Claro: ¡la excepción al Plan de Desarrollo Territorial hay que pagarla! Es una ordenanza mal llamada ‘plusvalía’. Se puede entender que ciertas cosas hay que aprobarlas por excepción, porque el Plan de Desarrollo Territorial atrasa, ¡pero no pagando! Porque si se paga por derecha, ¿qué se hace por izquierda? El Howard Johnson, por ejemplo -que para mí está bien ubicado, es un hotel de ruta- ¡pagó un millón y medio de pesos! ¿Por qué?, más otros proyectos que han pagado. ¿No le parece raro?
-Sin duda el tema es controvertido. ¿Por qué le molesta tanto?
-Porque la ciudad se está generando un futuro increíble a fuerza de su propia economía y su propia gente y la gestión municipal tiene un desacople abismal con eso. Yo me siento afectado personalmente -tengo un emprendimiento inmobiliario- y en lo que es desarrollo territorial estoy convencido de que el Municipio es quien hace que los terrenos sean caros, por ende el desarrollo es más lento. He hecho trámites y puedo dar fe que la calidad de la administración municipal es de cuarta, ¡de cuarta!, está clavada en los años 80.
Trámites que debieran tardar dos meses acá tardan once, doce meses. No hay calidad de gestión o no les gusta la administración y sí les gusta la plata, por eso lo traen al Indio Solari y van a dejar una ciudad semidestruida, sólo por cobrar un arancel.
-Usted no lo dice abiertamente pero del otro lado, desde el PJ, pareciera alentar alguna expectativa en la figura de Diego Bossio, que supuestamente es de Scioli y (interrumpe)
-Discúlpeme: no sé qué es ser de Scioli. Sé lo que es ser de otros tipos que han hablado, explicado algo, pero ser de Scioli no entiendo qué significa, no tiene ninguna impronta: el menemismo, el duhaldismo, el kirchnerismo marcaron, pero Scioli no marcó nada, fue un grupo que iba tras el poder y ya están desparramados y los oís hablar y parecen de otro lado.
-Tal vez a usted le sucedió lo que a muchos: lo ponía nervioso la frase “con fe, con esperanza”.
-¡Pero mucho más que eso! ¡Nunca contestó una pregunta! Tengo una pésima evaluación de su gestión al frente de la provincia. Realmente es extraordinario lo que hicieron a nivel mediático porque la gobernación de Scioli fue una pérdida de tiempo.
-Scioli hizo ministro de Asuntos Agrarios a un tandilense, ‘Topo’ Rodríguez, amigo suyo.
-Sí, ‘Topo’ es amigo, un tipo muy inteligente, preparado, no era del palo del campo pero lo pusieron ahí para hacer política, y creo que lo hizo bien, pero yo nunca hubiera ido, ¿yo con Scioli? Ni a la esquina.
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