Se celebra el Día del Ingeniero Agrónomo
Franco Martignoni, referente de esa actividad, se refiere a su especialización en césped.
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Por Fernando Izquierdo, de esta Redacción
fernandoizquierdo@hotmail.com
El Día del Ingeniero Agrónomo se celebra en Argentina cada 6 de agosto, en conmemoración de la creación del Instituto Agronómico Veterinario de Santa Catalina, ese día de 1.883. Se trata del primer instituto educativo dedicado a la formación de ingenieros agrónomos y veterinarios del país. Esta fecha honra la labor de estos profesionales en la mejora de la producción agropecuario y la conservación de recursos naturales.
Desde su formación como ingeniero agrónomo, Franco Martignoni se ha especializado en tratamiento de césped, volcando sus conocimientos en clubes como Los 50 e Independiente.
En diálogo con El Eco de Tandil se refirió a los pormenores de su actividad:
“Trabajo para una empresa de agronomía grande de la ciudad. Estoy desde marzo como coordinador de negocios de semillas. Previamente, estuve catorce años en otra empresa. He desarrollado agroquímicos, pero en los últimos tiempos me desempeñé más en la parte comercial. Desde ese sector, tuve como cliente a Rindes y Cultivos DAS, donde actualmente trabajo.
-¿Cómo llegás a la especialización en césped y el trabajo en los clubes?
-Entre todas las cosas que me gustan y me despiertan curiosidad, que no son pocas, está la parte del césped. Trabajé sobre ello siempre como un hobby personal. Hará seis o siete años empecé a capacitarme cada vez más y a contactarme con gente que trabaja en clubes grandes del país como River y San Lorenzo. Empecé a hacer cursos con ellos y a meter mano. En el club Los 50, donde jugué al rugby toda la vida, me dejaron empezar a hacer cosas. En el último año y medio tomé la posta en las decisiones, ante la necesidad de unificar criterios. Porque en los clubes suele pasar que hay muchas opiniones diferentes y eso genera cierta confusión.
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-¿Debiste capacitarte sobre césped porque en la carrera universitaria es algo que no se aborda demasiado?
-Claro, no hay estudio sobre ello. Al menos, en la universidad en la que estudié yo, donde se hace más hincapié en los cultivos intensivos. Sé que hay universidades en las que se abarca más, porque están en regiones en las que el césped tiene una mayor importancia. En lugares como España o Inglaterra. Pero acá el pasto no aparece como un cultivo, aunque realmente lo es. Todos los días aprendo algo sobre el césped, porque tiene una dinámica que no encontrás en otros cultivos, como el corte, el pisoteo, el alto tránsito, el clima…
-Hoy también estás en Independiente.
-Es muy especial por la historia familiar que tenemos con esa institución. Para mí, era como un sueño trabajar allí. Recibí ese llamado que tanto esperaba. En el verano, me convocó Osvaldo Dadiego, el presidente del club, que es familiar mío. Se les había complicado un poco con el campo de juego de fútbol. Hablé también con Mariano Bértoli, me pidieron que les dé una mano y en febrero me acerqué. Entré a la cancha con una felicidad enorme, para mí la cancha principal de un club es como un lugar sagrado. Hasta que no me hicieron pisarla, a mí ni se me ocurría ingresar. De chiquito, me moría por jugar ahí.
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-¿Cómo es tu trabajo allí?
-Desde febrero sigo descubriendo cosas en el suelo de esa cancha. Cada club tiene un campo de juego con características diferentes, con lo cual todo el tiempo te vas sorprendiendo. Los fines de semana voy siempre, en principio hacés un seguimiento prácticamente diario hasta que conocés la cancha y la dinámica del club en cuanto al mantenimiento.
La de Independiente, particularmente, es de las canchas que más actividad tiene. En lo que va del año, ya tuvo unos cien partidos. Sumados a los entrenamientos. Hay que empezar a generar conciencia de que la cancha no es de plástico. Demasiado bien está para todo el uso que se le da. Y considero clave que se baje la expectativa, todos queremos en nuestro club tener el campo de juego del Santiago Bernabéu, pero en esos casos son canchas que casi no tienen uso. La cancha se puede mejorar un montón, pero no vamos a llegar a tener la de un club de primera división si no bajamos el caudal de actividad.
-¿Para optimizar el estado del campo de juego es indispensable suspender la actividad en algún momento?
-No, con disminuir su uso está bien. Tres partidos por semana sería adecuado. Acá se juegan cinco el sábado, cinco el domingo, más los entrenamientos. Se está usando el triple de lo que se debería. Sumale la época del año en la que estamos para un piso pesado y arcilloso. La característica de suelo que tenemos en Tandil hace que se vuelva más complicado tener buenas canchas. Además, hay heladas, hace frío. Pero, sobre todo, el problema es el perfil del suelo.
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-¿El entubado que pasa debajo tiene alguna influencia?
-Es algo sobre lo que suele haber un debate. Para mí, es simplemente un mito. Es algo que pasa muy por debajo y a la altura de la cancha auxiliar. Si sacás el entubado de allí, vas a seguir teniendo esos problemas. No es que tenés un arroyo abajo, es un entubado por el que pasa agua esporádicamente.
-¿Cuándo empieza a verse cierta evolución?
-En Independiente, los cambios se notan enseguida. Hay muchas cuestiones sobre las que trabajar, como la altura del corte, la nivelación, el uso del riego. Un tema importante es ése, muchas veces se cree que conviene regar en abundancia y no es así. Es algo que en el club ajustamos, hoy hace meses que no se riega la cancha. El pasto tiene que respirar, si le tirás agua permanentemente impedís ese secado que necesita la cancha.
Mi desafío, casi al nivel de una obsesión, es hacer lo mejor que se pueda gastando lo menos posible.
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-¿Con qué recursos contás?
-Me encontré, ante mi intención de hacer obras de mejora, con la necesidad de contar con herramientas específicas para el césped como un aireador y una arenadora. Empecé contratando gente, pero finalmente opté por crear Su Turf, que es mi empresa de mejora de césped deportivo. Me vi obligado a hacer una inversión porque no tenía herramientas ante determinadas situaciones, como la de hacer un corte vertical. La infraestructura local para manejo de césped me obligó a tomar esa decisión e invertir. Sé que me va a llevar muchísimo tiempo recuperar esa inversión, pero el paso que di me deja muy contento. Porque esto es algo que hago por mi pasión, con el corazón, no por una cuestión de dinero.
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