Facundo Arana visitó Tandil y brindó una entrevista imperdible a El Eco Multimedios
Previo a una nueva función de su unipersonal, el reconocido actor y músico dialogó sobre la vida y la elección de ser fiel a uno mismo.
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Previo a una nueva función de su unipersonal “En el aire”, Facundo Arana visitó Tandil y recorrió las instalaciones de El Eco Multimedios. En una entrevista extensa y reflexiva, el actor y músico dialogó sobre su historia personal, el paso del tiempo, la importancia de la familia y su mirada sobre el oficio artístico.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailFacundo Arana reveló que llegó a la ciudad manejando él mismo, como suele hacerlo en cada gira. Según explicó, el viaje por ruta forma parte de su identidad como artista. “La ruta es como un segundo hogar para un artista, sobre todo porque vas de gira y recorrés muchos lugares. Vas viajando, pensando, escuchando música”, afirmó.
Su arribo a Tandil se dio en el marco de una nueva presentación de un unipersonal que protagoniza desde hace más de una década y que volvió a convocar al público tandilense. “Volvimos a pedido del público, eso es un montón. Es una belleza que te pase eso. Estoy acostumbrado a la expectativa de los espectadores. Pero son mariposas en la panza que no molestan, sino que te hacen sonreír", señaló. "Me siento muy afortunado por poder dedicarme a aquello que soñé”, añadió.
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Sus orígenes y la importancia de la familia
Facundo Arana nació en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el 31 de marzo de 1972. Si bien se reconoció profundamente ligado a la ciudad, detalló que su identidad se nutre también de otros territorios. “La Ciudad Autónoma la conozco como la palma de mi mano porque caminé de chico por los barrios, anduve en bicicleta, anduve en patineta por todos lados”, contó.
Sin embargo, su historia familiar se extiende más allá del trazado urbano. “También soy de Moreno, por aquel entonces cuando Moreno era todo campo, hacia el lado de las Lomas de Mariló”, recordó, describiendo una zona poblada por trabajadores llegados del interior del país. Allí se encontraba el campo de su familia, que cuenta con más de cien años de historia.
Arana destacó la influencia de sus padres en su formación. “Mi viejo fue abogado y juez, era maestro de la universidad, un tipo muy estudioso y maravilloso”, indicó. Sobre su madre, señaló que “fue jugadora de hockey y profesora de gimnasia”.
“Tengo tres hermanas mujeres. Yo soy el segundo”, contó posteriormente. En ese contexto, reconoció que durante su infancia y adolescencia ese rol tenía un peso particular. “Era una época en la que ser el único varón, por lo que cargaba con un peso específico que hoy no lo puedo ni explicar”, expuso.
Si bien admitió haber sentido la presión implícita de continuar la carrera de su padre, explicó que rápidamente comprendió que no era su camino. “Me di cuenta rápidamente de que no iba por ahí la cosa”, aseguró.
La enfermedad que marcó su vida
A los 17 años, mientras cursaba el último año de la secundaria, Facundo Arana fue diagnosticado con linfoma. En ese momento, no era habitual escuchar sobre adolescentes atravesando enfermedades oncológicas. “Vos decías que había un chico de 17 años con un cáncer y era súper raro”, explicó.
El tratamiento incluyó quimioterapia, rayos y un largo proceso de controles. Además, durante mucho tiempo, cualquier síntoma lo llevaba nuevamente al hospital.
En ese proceso, la figura de su madre fue central. “Mi vieja me llevó a través de toda una enfermedad sin que yo me diera cuenta”, reveló. En medio de esa situación, explicó cómo lograba transformar el tratamiento en una experiencia llevadera. “Me decía hacemos la quimio y después nos vamos a comprar cosas ricas para cocinar”, sostuvo el actor.
Con el paso del tiempo, Arana tomó dimensión del esfuerzo emocional que su madre realizó. “Se lo pude decir, se lo pude agradecer. No hay día que no lo haga”, afirmó.
Actualmente es embajador de Fundaleu, la institución donde realizó su tratamiento. “Es el lugar en donde salvé mi vida”, expresó.
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Arte, ficción y compromiso
Al ser consultado sobre su relación con el tiempo, Arana reconoció que recién con el paso de los años pudo tomar conciencia de ese vínculo. “No sabía todo lo bien que me llevaba con el tiempo hasta que el mismísimo tiempo pasa”, reflexionó.
Durante años, explicó, existió una presión vinculada a la imagen. “Seguís siendo considerado un galán. Cuando alguien trabaja además de su talento con una imagen fuerte, a muchos les preocupa el paso del tiempo”, indicó. Sin embargo, sostuvo que logró trascender ese lugar. “Me pasaron tantas cosas lindas en la vida que, si a partir de este momento no pasara nada más, yo solo podría agradecer”, declaró.
En esa etapa vital, reconoció haber incorporado una idea que antes le resultaba ajena, como lo es el merecimiento. “Empecé a pensar ‘Che, me merezco esto’. Yo nunca fui de decir que me merecía algo. No es egoísmo. Es aceptación”, aclaró.
A lo largo de su carrera, Arana participó en ficciones que abordaron temáticas complejas, como “Vidas robadas”. Sin embargo, advirtió que la realidad muchas veces supera a la ficción. Actualmente, explicó, le interesa utilizar el arte incluso desde lugares más amables. “Hoy me gustaría contar comedias. Hoy me gustaría usar la ficción para decir, por ejemplo, que se está prendiendo fuego la Patagonia y hacer algo al respecto”, indicó.
Sobre el oficio, fue contundente. “El arte no es algo que uno va y se pone un delantal. Si no le estás dedicando tu tiempo completo a lo que realmente te gusta hacer, sos un impostor”, finalizó.