La escalada gana terreno en Tandil y el Centro de Montaña ya reúne a más de 230 socios
Con más de cuatro décadas de historia, la institución atraviesa un marcado crecimiento de la actividad. Niños, jóvenes y adultos entrenan durante la semana en el muro y luego trasladan lo aprendido a las sierras tandilenses.
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La escalada atraviesa un momento de fuerte crecimiento en Tandil y cada vez son más las personas que se animan a acercarse a una disciplina que combina entrenamiento, técnica y desafíos personales. En ese escenario, el Centro de Montaña Tandil (CMT), una institución con más de cuatro décadas de trayectoria, se consolidó como uno de los principales espacios de formación y encuentro para quienes disfrutan de la actividad.
En diálogo con El Eco, Sebastián Vergara, integrante de la comisión directiva y escalador desde hace más de 30 años; Pablo López Larsen, actual presidente de la institución y profesor; y Juliana Gómez Ardito, profesora de la escuela de escalada, repasaron la historia del Centro, explicaron cómo se trabaja en el muro y destacaron el crecimiento que experimentó la disciplina durante los últimos años.
Los orígenes del Centro de Montaña Tandil se remontan a 1983, con la primera expedición que marcó el inicio de un camino que ya lleva más de cuatro décadas. En 1994, en tanto, quedó formalmente constituido como asociación civil sin fines de lucro.
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Actualmente, el CMT cuenta con alrededor de 233 socios, entre niños y adultos, y desarrolla durante toda la semana diferentes propuestas de entrenamiento.
“Lo más importante que hacemos acá en el muro de escalada es la práctica y el entrenamiento para niños, adolescentes y adultos, en distintos horarios a la mañana y a la tarde”, contó López Larsen.
Un crecimiento que se aceleró en los últimos años
Tandil, por las características naturales de sus sierras, mantiene desde hace décadas un vínculo estrecho con las actividades de montaña. Sin embargo, desde el Centro advirtieron que en los últimos años hubo un salto importante en la cantidad de personas interesadas en iniciarse en la escalada.
Vergara, quien además trabaja en el área de cursos y capacitaciones de la institución, ubicó ese crecimiento principalmente durante los últimos cuatro o cinco años.
El Centro brinda cursos de formación de primer y segundo nivel y también incorpora profesionales de Tandil y de otras ciudades para participar de las capacitaciones.
Pero el aumento de la convocatoria se hizo especialmente visible en los entrenamientos. “Los últimos dos años tuvieron un crecimiento muy grande. Mucha gente se fue incorporando a la actividad, incluso personas que no hacían el deporte”, señaló el experimentado escalador.
La respuesta fue tal que, después de la pandemia, la institución tuvo que ampliar progresivamente sus espacios de entrenamiento para acompañar la demanda.
Y no se trata únicamente de un fenómeno tandilense. Para los referentes del CMT, la disciplina atraviesa una expansión que puede observarse tanto en Argentina como en otros países.
“Es un movimiento internacional. La escalada está creciendo, la seguridad está creciendo y entonces el deporte cada vez es más seguro y mucha gente lo practica”, explicó Vergara.
El montañista también destacó los buenos resultados conseguidos por representantes argentinos en competencias sudamericanas de escalada deportiva y consideró que esas actuaciones pueden contribuir a despertar el interés por un deporte que durante mucho tiempo permaneció fuera del radar de buena parte del público.
Un deporte para distintas edades
Vergara conoce de cerca la posibilidad de sostener la escalada a lo largo de los años. Comenzó a practicarla a los 18 y hoy, a los 52, continúa vinculado activamente al deporte.
“Es una actividad que me llena mucho de alegría y la disfruto mucho. No solamente te mantiene en forma, sino que también tiene sus propios logros. Conquistar una cumbre o lograr un proyecto de escalada genera mucha satisfacción”, expresó el integrante de la comisión directiva.
Su propia experiencia, aseguró, demuestra que no existe una única edad para escalar. “Yo empecé a los 18 años, tengo 52 y no he parado. He tenido mis altos y bajos, pero realmente es un deporte que se puede hacer a toda edad y a un buen nivel”, sostuvo.
Esa diversidad puede observarse diariamente en el muro del CMT, donde conviven grupos infantiles, adolescentes y adultos, cada uno con ejercicios adaptados a su experiencia.
Durante la entrevista, Gómez Ardito se encontraba justamente trabajando con el grupo de infantiles de la escuela de escalada, en uno de los sectores del muro.
Las paredes presentan diferentes inclinaciones y tipos de agarre, dos factores que permiten modificar considerablemente la exigencia de cada recorrido. “Cuanto más negativa es la pared, más difícil es. Y la dificultad también está dada por el tipo de agarres: si son muy pequeños, es más difícil”, explicaron desde el Centro.
Así, una persona que llega por primera vez puede comenzar en sectores accesibles y avanzar paulatinamente hacia desafíos de mayor complejidad, siempre acompañada por profesores y dentro de un espacio preparado para la práctica.
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Del entrenamiento en el muro a la roca
El trabajo realizado durante la semana tiene luego su correlato en el entorno natural. La intención es que las herramientas adquiridas en el muro puedan trasladarse posteriormente a las salidas sobre roca.
“Nosotros tratamos de entrenar durante la semana acá en el muro. Después transferimos lo que entrenamos y, en los días libres, hacemos salidas a la roca donde ponemos a prueba el nivel que tenemos”, explicó el presidente del Centro.
Tandil cuenta en ese sentido con diferentes alternativas para quienes buscan pasar del entrenamiento indoor a las sierras. Fue Gómez Ardito quien detalló algunas de las posibilidades disponibles actualmente.
“Acá en el Centro de Montaña siempre entrenamos de lunes a viernes. Tenemos distintos entrenamientos: principiantes, avanzados, niños y adultos”, señaló la profesora.
Para salir a escalar en roca, mencionó como una de las principales alternativas a La Movediza, donde existe una importante cantidad de vías con diferentes grados de dificultad.
“Podemos escalar en La Movediza, como un lugar público donde hay un montón de vías de escalada con distinta dificultad”, contó Gómez Ardito.
A esa opción se suman espacios privados. La instructora mencionó a Panales, un lugar que recientemente reabrió y que dispone de vías de escalada, y al Valle del Picapedrero, que combina su propuesta turística con sectores donde se puede practicar la disciplina.
Desde la institución hicieron especial hincapié, de todos modos, en que salir a la roca requiere conocimientos previos, preparación y respeto por las medidas de seguridad.
“Formarse es fundamental: hacer cursos, venir y entrenar para que, cuando uno tenga un proyecto, pueda estar a la altura de ese proyecto”, remarcó Vergara.
Una disciplina cada vez más amplia
Otro de los objetivos del Centro es terminar con algunos prejuicios alrededor de la actividad, principalmente con la asociación automática entre escalada y deporte extremo.
La escalada deportiva forma parte actualmente del programa de los Juegos Olímpicos y cuenta con reglamentos, equipamiento específico y modalidades desarrolladas en ambientes controlados.
“La escalada deportiva, como deporte que ya está en los Juegos Olímpicos, no es un deporte extremo de riesgo. Está todo el ambiente controlado y la puede practicar cualquier persona”, sostuvo López Larsen.
El presidente del CMT explicó además que en la competencia olímpica existen diferentes modalidades, mientras que fuera de ese ámbito el abanico es todavía más amplio.
Hay personas que eligen escalar solamente en muro, otras que prefieren hacerlo sobre roca y modalidades que se practican con cuerda o sin ella. Esa variedad permite que cada deportista encuentre una manera de vincularse con la actividad de acuerdo con sus intereses, posibilidades y objetivos.
“El deporte se ha diversificado de manera muy amplia y hoy tenemos varias disciplinas o subdisciplinas dentro de la escalada”, completó Vergara.
Una puerta de entrada a la montaña
Actualmente, el Centro de Montaña Tandil mantiene entrenamientos de lunes a viernes, con grupos para principiantes y avanzados y propuestas destinadas tanto a niños como a adultos.
Más allá del entrenamiento, sus integrantes remarcaron que la institución funciona también como un punto de encuentro para quienes comparten el interés por la montaña, ya sea para formarse, entrenar en el muro o comenzar a realizar salidas sobre roca.
La incorporación de chicos desde edades tempranas es otra de las caras del crecimiento que experimentó la actividad. Durante las clases, los más jóvenes pueden familiarizarse progresivamente con las técnicas de escalada, conocer los elementos de seguridad y enfrentar recorridos acordes a su nivel.
Con más de 40 años de historia y una comunidad que continúa ampliándose, desde el CMT invitaron a quienes tengan curiosidad por la disciplina a acercarse y conocer las actividades.
“Difundir la actividad es parte de la asociación. Invitamos a toda la comunidad que quiera acercarse. Nos pueden encontrar en las redes y hacer las consultas por ahí”, concluyeron.
Lic. en Comunicación Social y periodista digital.