Moda circular en Tandil: el fenómeno de venta de ropa de segunda mano que ganó terreno a nivel local
El Eco de Tandil dialogó con diferentes emprendedoras del rubro, quienes detallaron hábitos de consumo de los clientes.
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La moda circular se consolidó firmemente como un cambio de paradigma en la industria textil. Su crecimiento en el país se ve reflejado en la gran cantidad de usuarios que buscan oportunidades de compra responsables, impulsados tanto por razones económicas como por una mayor conciencia ambiental.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDe esta manera, la venta de ropa de segunda mano emergió como una alternativa que gana cada vez más adeptos y cambia profundamente los hábitos de la sociedad. Entre sus más grandes propósitos se destacan la reducción del impacto ambiental y la promoción de un consumo más consciente, en contra de las tendencias y la moda conocida como “ultra fast fashion”.
Algunas de las nociones fundamentales que instaló esta práctica fueron la reutilización, la sustentabilidad y la reducción de costos.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), entre 2020 y 2024 los precios promedio de ropa y calzado se multiplicaron por siete, mientras que los salarios registrados lo hicieron por cuatro. En ese marco, las tiendas de segunda mano ofrecieron precios entre un 30% y un 70% inferiores a los de un comercio tradicional, lo que explicó su creciente popularidad.
El fenómeno a nivel local
La moda circular cobró fuerza en Tandil durante los últimos años, donde la presencia de ferias americanas y comercios de venta de ropa de segunda mano aumentó notablemente. Cada vez son más los tandilenses que optan por un modelo de consumo sostenible, basado en la recuperación de prendas de vestir y la extensión de su vida útil.
El Eco de Tandil dialogó con diferentes emprendedoras y comerciantes de la ciudad dedicadas al rubro, quienes brindaron detalles acerca de la expansión del fenómeno, cómo se vive a nivel local y cuáles son los hábitos de los clientes.
Graciela Macaggi y Dolores Homps, de Garage de Amigas, comenzaron a vender prendas de segunda mano en 2015. “Iniciamos en un garage chiquito solo los fines de semana, siempre con el objetivo de tener ropa linda, en excelente estado y de buenas marcas. Enseguida se hizo conocido, entre la gente del barrio y el boca a boca. En ese momento era la única feria "de ropa de marca", aunque ya había algunas ferias en la ciudad más vintage u otro estilo”, expresaron.
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Con más de una década de presencia en el ámbito textil, vivenciaron el aumento de la moda circular en primera persona. “Los últimos años abrieron millones de ferias. Ahora hay muchas opciones de moda circular en Tandil”, sostuvieron.
Por otra parte, Sonia Blanco, de In Step, fue contundente al asegurar que “las prendas de segunda mano están teniendo mucha salida”. Sus comienzos en la moda circular fueron luego de la pandemia y estuvieron motivados por el legado de su madre, quien previamente había tenido una feria americana.
“Al principio no estaba convencida del todo, aunque con el tiempo me gustó más. Veía que mucha de la cantidad de ropa que ingresaba era de marca, por lo que opté más por esa sección”, contó. “Yo trabajé con mi mamá hasta que decidí hacer mi propio espacio. Emprendí primero con mi ropa y después iba a algunos lugares en los que podía comprar ropa por menor valor, hasta que empecé a seleccionar y tomar ropa de otras personas a través de la consignación”, declaró Sonia.
Finalmente, desde Laujo señalaron que las ventas se han incrementado en el transcurso de los años. “La moda circular se fue popularizando y empezaron a existir cada vez más locales”, informó Josefina Blanco, dueña del comercio. Con presencia en el sector desde 2019, manifestó que comenzó “con dos percheros en mi casa o también en alguna plaza, hasta que a fin de año se me dio por poner un pequeño local donde llegaron los primeros clientes”.
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“Cuando se terminó la pandemia ya había crecido bastante, porque la gente me llevaba mucha ropa que ya no utilizaba y yo la compraba. Fue en aquel momento cuando la comunidad empezó a animarse a vender y comprar prendas de segunda mano”, garantizó. “En 2024 comenzó a salir el tema de los fardos y fue un salto enorme, un mundo nuevo para mí y para todo Tandil. Algo novedoso que a la gente le encantó”, indicó.
Artículos más buscados, precios y público
Una respuesta en la que coincidieron todas las entrevistadas fue en que el flujo de público dentro de la moda circular aumentó notablemente en Tandil. “En los últimos meses he visto mucha variedad. Vienen adolescentes que antes no se acercaban, las chicas más jovencitas, los adultos con sus hijos. Te podría decir que tengo clientes desde 14 hasta 70 años”, dijo Sonia.
“Yo tengo tres tipos de público. Uno para la ropa de segunda mano importada, otro para la ropa usada y otro para la ropa nueva a precios bajos. Dentro de cada uno, hay personas de todas las edades”, detalló Josefina.
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“En nuestra feria solo vendemos ropa de mujer adulta. El público es amplio, ya que vienen desde chicas de 13 o 15 años hasta señoras de 90. Eso es lo bueno de las ferias y de buscar tu estilo en lugares así, porque todas pueden encontrar algo para ellas”, sumaron finalmente Graciela y Dolores.
Entre los clientes, los artículos más buscados suelen ser prendas básicas que puedan utilizarse durante varios años. “Camisetas de algodón, pantalones de jean, vestidos sueltos, shorts, musculosas básicas, entre otros”, indicaron las vendedoras.
El precio se consolida como el factor determinante de compra. “Un local de moda circular brinda la oportunidad de renovar las prendas. A veces la gente no ingresa a los locales de ropa nueva porque piensa que los precios son muy elevados, entonces en estos espacios se trata siempre de tener un precio accesible a todo el público”, informaron desde Laujo.
“En líneas generales, todos buscan precio y no priorizan la calidad. Muchas veces vienen familias que se llevan un montón de prendas por un valor similar a lo que, quizás, se compran solamente dos cosas en otro comercio”, añadió la responsable de In Step.
“Vemos que ya no existe el tabú con comprar ropa usada, aunque hoy por hoy mucha gente elige precio sobre calidad. Con la apertura de importaciones de ropa desde China y el fácil acceso al fast fashion, que antes no ocurría, hubo una baja grande en las ventas”, indicaron desde Garage de Amigas.
Motivos más allá de la moda
Si bien la moda ha sido sumamente influyente a la hora de adquirir indumentaria, en los últimos años se ha observado un notable cambio en los hábitos de consumo. Cada vez más la sociedad no solo sigue las tendencias, sino que también prioriza criterios relacionados con la sustentabilidad y el impacto ambiental.
El cambio refleja una mayor conciencia sobre los problemas vinculados a la industria textil, como la contaminación generada por los procesos de fabricación y la acumulación de residuos. En este contexto, la moda circular ofrece productos que combinan estilo y responsabilidad ambiental.
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“Creemos que hay tanta ropa espectacular, de calidad y ya hecha, que seguir fabricando y creando moda rápida no tiene sentido y genera un impacto brutal en planeta en cuanto a contaminación por el consumo masivo y descartable”, aportó Graciela. “Darle valor a lo que tenemos y hacer circular nuestra ropa en negocios como el nuestro es aportar un granito de arena al planeta”, agregó Dolores.
Josefina garantizó que “los fardos han potenciado el crecimiento del consumo” en el sector. “Yo pienso que los argentinos somos mucho de reciclar y de renovar, quizás porque no tenemos otras posibilidades. Pero es algo bueno porque en esas segundas oportunidades se consiguen prendas impecables y originales, que en la industria nacional no se ven”, detalló. “Además, a través de esta modalidad de venta, existen personas que pueden reutilizar las prendas y obtenerlas a precios bajos”, finalizó.
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“En el exterior, en vez de tirar la ropa, optan por confeccionar fardos y comercializarlos. Entonces, de esta forma, se deja atrás el pensamiento egoísta de utilizar y luego tirar”, afirmó Sonia. La comerciante aclaró que incluso, en muchos casos, se trata de ropa nueva que no se vendió durante la temporada. “¿Por qué tirarla? Si existe gente que la puede consumir y darle una segunda oportunidad”, concluyó.
De esta manera, se evidencia que la moda circular en Tandil se ha consolidado como una tendencia cada vez más popular, que vincula beneficios económicos y medioambientales generando día a día nuevos clientes.