“Polivalente tiene una historia muy rica porque ha sido muy creativa en sí misma”
Gilberto Méndez trabajó cuatro décadas en la Escuela Polivalente de Arte, como administrativo y preceptor. La institución forjó una identidad muy fuerte, en la que primero fueron las personas y luego llegó la sede. Autor del libro El Tren, pasajeros de un sueño, resaltó que el equipo de trabajo se caracterizó por la función más allá del salario.
La Escuela Polivalente de Arte es sinónimo de lucha. Con una fuerte identidad -esa que los alumnos lucen con orgullo en los guardapolvos cuadrillé-, nació sin una sede propia y logró el objetivo recién en marzo de 2019. En mayo próximo, la institución cumplirá 50 años y en ese camino de décadas, Gilberto Méndez -uno de los tantos actores tras bambalinas- repasó los hitos de esta ilusión colectiva que se convirtió en un emblema de la ciudad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl autor del libro El tren, pasajeros de un sueño, construyó su vida en torno a Polivalente. Allí conoció a Rosario Carrera, una de las docentes fundadoras, se casaron y tuvieron a sus mellizos Matías y Luciano, justo cuando la escuela preparaba la mudanza al edificio del hotel Roma, última parada rumbo a la sede propia de 4 de Abril y Sarmiento.
“Polivalente tiene una historia muy rica porque ha sido muy creativa en sí misma”, resumió durante la charla y contó que “tuve la fortuna de llegar a Polivalente un día pidiendo trabajo y me dieron de administrativo y después, haciendo un poco de mérito, me nombraron como preceptor también”.
