Richard Zarini presentó el libro sobre la vida íntima y el legado de su padre, uno de los impulsores de la universidad en Tandil
En el mismo sitio donde Osvaldo Zarini anunció en 1964 la creación del Instituto Universitario de Tandil, su hijo Richard presentó “Mi padre, memorias familiares de un genio”, una obra que recupera recuerdos, anécdotas y aspectos desconocidos de quien fue uno de los principales impulsores de la educación superior en la ciudad.
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El Salón Blanco del Palacio Municipal se colmó ayer para acompañar la presentación del libro de Richard Zarini, una obra que propone recorrer la vida de su padre, Osvaldo Zarini, desde una perspectiva diferente a la que durante décadas construyó la historia pública de su figura; la mirada íntima de un hijo.
La presentación tuvo como protagonistas al propio Richard Zarini y al editor Elías El Hage, mientras que Rogelio Rotonda estuvo a cargo de moderar el encuentro. El acto contó además con la presencia del intendente Miguel Ángel Lunghi, quien abrió la jornada, y de distintas autoridades y referentes de la ciudad, entre ellos el rector de la Unicen, Marcelo Aba; la vicerrectora, Alicia Spinello; el presidente del Concejo Deliberante, Juan Pablo Frolik; ediles de distintos bloques y Alicia Laco, referente de la Asociación de Libreros de Tandil, entre otros.
Desde el comienzo, Lunghi destacó el carácter especial de la jornada y la particular coincidencia histórica que atravesó la presentación. “Es una noche extraordinaria, una de esas pocas jornadas que mi lugar como intendente suele darme la gestión. Un acto sin política, un acto de emoción pura”, expresó.
El jefe comunal recordó que el 30 de mayo de 1964, en ese mismo Salón Blanco, Osvaldo Zarini había anunciado la creación del Instituto Universitario de Tandil, la semilla de la actual Universidad Nacional del Centro. En aquella oportunidad, lo acompañaba José Emilio Lunghi, padre del actual intendente, quien estaba al frente del Municipio. "Su gobierno facilitó el primer alquiler de la casa de estudios”, recordó.
Para el Intendente, la presentación del libro permitió establecer una particular conexión entre aquella jornada fundacional y el presente. 62 años después, el hijo de Osvaldo Zarini y el de José Emilio Lunghi volvieron a encontrarse en el mismo escenario, esta vez para recuperar aquella historia desde la memoria familiar.
“Como unidos por el destino, estamos aquí presentando este libro como si el tiempo se hubiera detenido en aquella noche llena de entusiasmo”, sostuvo Lunghi, quien agradeció al autor por haber elegido el Salón Blanco para presentar la obra.
Durante el acto también se dio lectura a la resolución mediante la cual el Honorable Concejo Deliberante de Tandil declaró de interés educativo, social y cultural el libro “Mi padre, memorias familiares de un genio”, una distinción otorgada en el marco de la ordenanza 17.016.
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Una mirada puertas adentro
Luego de las palabras de Lunghi, Rotonda tomó la palabra para introducir la conversación con Richard Zarini y Elías El Hage. El moderador destacó que el libro permite conocer una faceta de Osvaldo Zarini que durante mucho tiempo permaneció detrás de la figura pública.
“Cuando lean este libro, se van a sentir muy contentos de conocer la historia de un hombre al cual muchos de ustedes solo conocen por nombre, porque se murió muy joven, a los 47 años”, señaló.
Rotonda definió a Osvaldo como un “prócer” de la ciudad y destacó que la obra permite acceder a detalles íntimos, anécdotas y situaciones que no forman parte de la historia tradicional de quien fue una figura central para la educación tandilense.
Elías El Hage, por su parte, explicó que el proyecto nació a partir de un llamado de Richard y que el proceso de escritura se construyó a partir de conversaciones y recuerdos. Para el editor, la propuesta se apoyó en el género del “me acuerdo”, utilizado como disparador para recuperar escenas de la infancia y la vida familiar.
“Este libro se hizo casi hablando. Después escribió, pero habló muchísimo”, explicó El Hage, quien acompañó a Zarini durante el proceso de transformar esos recuerdos en las distintas viñetas que componen la publicación.
Richard contó que durante años había recibido la sugerencia de su esposa, Claudia, para que escribiera sobre su padre. Sin embargo, el proyecto se demoró hasta que finalmente decidió hacerlo.
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“Durante mi matrimonio con Claudia, más de 30 años, ella me dijo en más de una oportunidad: ‘¿Por qué no escribís algo sobre papá o qué estás escribiendo todo el día?’. Y yo dije: ‘Sí, sí, sí, yo lo voy a hacer’. Y sin embargo, no lo hice”, relató. Hasta que finalmente llamó a El Hage y comenzó el trabajo.
Reconoció que escribir un libro significó un desafío completamente diferente a su actividad profesional. “Yo vivo escribiendo, pero sobre la parte jurídica, nunca había escrito de esta manera”, explicó. Con la guía del editor, fue encontrando la forma de narrar aquellos recuerdos y terminó construyendo una obra que, según definió, buscó mostrar “lo que pasaba puertas adentro”.
Ese concepto atravesó buena parte de la presentación. Richard explicó que el objetivo no fue construir una imagen idealizada de su padre, sino contar también aquellas situaciones que podían resultar incómodas o difíciles. “Lo he hecho no solamente, como dijo Elías, con el corazón, sino que además contando la verdad. No solo lo lindo, la verdad”, afirmó.
En ese sentido, reconoció que una de las facetas que quiso mostrar fue el impacto que tuvo la dedicación de Osvaldo a la educación y a la universidad sobre la vida familiar. “Descuidó la familia por la universidad, por los estudios universitarios”, sostuvo. Y aclaró que decidió incluir ese aspecto porque forma parte de la historia que quería transmitir a sus hijos, sus nietos y también a quienes conocieron a su padre por su obra pública.
Un hombre por encima de las pertenencias políticas
Otro de los ejes de la conversación fue la relación de Osvaldo Zarini con la política. Su hijo contó que una de las preguntas que más veces recibió durante las últimas décadas fue a qué espacio político pertenecía su padre. “Papá no tenía signo político”, respondió.
Según explicó, Osvaldo podía tener simpatías por determinadas ideas, pero la educación estaba por encima de cualquier pertenencia partidaria. Esa mirada también fue destacada por El Hage, quien remarcó la capacidad de Zarini para relacionarse con personas que pensaban diferente. “Primero estaba la causa por la que estaba peleando”, sostuvo el editor.
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Zarini recordó que quienes se oponían al proyecto universitario de su padre no eran necesariamente sus enemigos, sino personas que sostenían otra posición respecto de cómo debía lograrse que los jóvenes tandilenses accedieran a estudios superiores. “Eran dos posturas, yo creo que válidas las dos”, explicó. Pero destacó que su padre tenía la capacidad de conversar con quienes pensaban distinto, explicarles su proyecto y, en muchos casos, convencerlos.
Para El Hage, allí aparece una de las características centrales de Osvaldo: su obstinación, su capacidad de reinventarse ante las derrotas y su independencia respecto de los partidos políticos. “Si un 5 por ciento de Zarini existiera hoy en la educación argentina, tendríamos naturalmente otro país”, afirmó.
Las anécdotas detrás del personaje
La presentación también tuvo momentos de humor y numerosas referencias a situaciones cotidianas. Richard contó, por ejemplo, que su padre era extremadamente exigente con sus alumnos, pero que esa rigurosidad convivía con una personalidad completamente diferente fuera de las aulas.
También recordó aspectos poco conocidos de su vida: su vínculo con la religión, sus encuentros para tomar mate y jugar al truco con monseñor Actis, su capacidad para cantar y hasta los sobrenombres con los que era conocido. “Era muy creyente”, contó Richard, antes de relatar algunas de esas escenas familiares.
El libro reúne esas pequeñas historias en capítulos breves y viñetas, una elección que, según explicó El Hage, permite que el lector avance por distintos recuerdos sin necesidad de seguir una narración tradicional. Pero detrás de las anécdotas aparece una idea que Zarini buscó dejar clara. El objetivo central de Osvaldo no era la universidad en sí misma, sino la educación.
“Para él lo número uno era la educación. Lo que pasa es que la universidad es lo que daba pie a que la gente progrese, que mejore”, explicó. Así, el libro intenta completar la imagen pública de un hombre cuya obra quedó estrechamente ligada al crecimiento de Tandil y a la creación de la universidad, pero que también tuvo una vida familiar, contradicciones, dificultades y momentos cotidianos.
Un Salón Blanco lleno y un cierre entre abrazos
La presentación terminó con las palabras de agradecimiento de Richard, quien destacó el acompañamiento de su familia, de las autoridades y de quienes conocieron a su padre. También agradeció especialmente a Elías El Hage por haberlo acompañado en un proceso que, reconoció, no hubiera podido llevar adelante solo. “Si no hubiese tenido una guía era imposible”, sostuvo.
Antes de cerrar, dejó planteada una pregunta que resume buena parte del espíritu del libro y que quedó flotando entre los presentes. “Papá, a los 47 años de vida terrenal dios te llevó, si eso no hubiese ocurrido, ¿hasta dónde hubiese llegado?”, concluyó.
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El interrogante quedó como una suerte de homenaje final a un hombre que murió joven, pero cuya obra atravesó generaciones.
Con el acto terminado, el público se acercó a saludar al autor. Quienes ya habían adquirido ejemplares, los cuales pueden adquirirse en Librería Alfa, aprovecharon para pedirle al autor que los firmara, mientras el Salón Blanco iba recuperando lentamente su calma después de una presentación marcada por la memoria, la emoción y la historia.
En el mismo lugar donde Osvaldo Zarini había anunciado seis décadas atrás el proyecto que terminaría transformando la educación superior de Tandil, su hijo volvió a hablar de él. Esta vez, no desde los grandes hitos de su trayectoria, sino desde los recuerdos de un hijo que decidió poner por escrito aquello que durante años había quedado puertas adentro.
Lic. en Comunicación Social y periodista digital.