Apuros
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Me vio llegar y antes de que yo tuviera tiempo de hacerme anunciar por la recepcionista me hizo señas de que lo esperara “un minuto”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMe llamó la atención una cosa: que todavía se siga utilizando la seña de “un minuto”, como en el básquet. No sé si en competencia los árbitros la seguirán haciendo; sí estaba convencido de que en la vida real no, que ya nadie ponía la palma de una mano como haciendo techo sobre el dedo índice de la otra para decirle a otro que lo espere un momento.
La segunda cosa en la que pensé es en que no debe ser tan agradable trabajar en un lugar así. Es lindo, moderno, luminoso, sobria y elegantemente decorado. Pero muy expuesto. Tanto los espacios abiertos como las oficinas o boxes o como se llamen están rodeadas por vidrios. Todos ven todo y todos se ven. Me pregunto cómo hará el que tiene ganas de bajar la guardia, de no someterse a la mirada del otro aunque sea por un momento. No digo por algo escatológico como meterse el dedo en la nariz; simplemente ponerse a pensar en pavadas y entregarse a esa cara de abadejo que uno pone cuando piensa en pavadas (boca entreabierta, mirada perdida, hombros caídos, la mejilla apretada contra el puño de una mano).
