Caretas
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/12/mickey.jpg)
Para contar esto debo necesariamente atravesar un tramo de dramatismo. Trataremos de salir airosos.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn los veranos de mi infancia y adolescencia iba a pasar las vacaciones con mi papá a Mar del Plata. Por cuestiones del azar, mi cumpleaños caía (y hasta donde sé sigue cayendo) en ese período. De manera que si ya de por sí es difícil lograr cierta concurrencia a un cumple de verano, si encima se lo hace fuera de la ciudad en la que uno vive, es peor. Para compensar en parte el asunto y ahorrarse unos manguitos en los festejos, la celebración la compartíamos con mi primo que tiene mi misma edad, los cumple algunos días después que yo y es de Mar del Plata. Es decir, juntaba a sus amigos y compañeros de colegio. A mí no me conocía ni el loro, lo que me provocaba mucha vergüenza.
-¡Que los cumplas feliz!- le decían a mi primo.
