Cinco cuadernos
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Y al fin llegó el día en que me encontré a punto de decir una frase que me prometí en muchas ocasiones que no iba a decir. Porque este asunto del viejazo –que es miedo disfrazado de coquetería- puede pasar en cualquier momento a partir de que uno cumple 40. Es cierto, los 40 de antes son los 50 de ahora, de manera que los 50 de ahora son los 60 de antes y así las cosas llego a la conclusión de que tengo 40. Lo cual es una mentira absoluta.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailA lo que iba, el muchacho con el que me acabo de sentar a tomar un café en un bar céntrico tiene cuarenta y algo. De los de ahora y de los de antes: los que figuran en el documento.
Y lo anda persiguiendo un pensamiento que no es otro que el viejazo. Con lo cual me encontré a punto de decirle lo que me prometí no decir jamás:
