Consejos
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A veces me digo que uno es como es por cosas como estas: cuando era chico mi padre me enseñó que si me tocaba andar de noche, que caminara más bien alejado de la línea de las casas, es decir que fuera de la mitad de la vereda para el lado del cordón. Mi vieja, todo lo contrario: que caminara bien pegadito a las casas, no fuera a ser cosa que un auto se subiera a la vereda y me pisara. Ella me prevenía de algún accidente; mi viejo, en cambio, me advertía de los sustos: “si te sale alguien de adentro de una casa te vas a pegar semejante julepe que te vas a caer redondo…”, me dijo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEntonces, uno de pibe no sabía por dónde ir. Eso, al principio. Luego tomé el consejo de mi papá. En eso estaba la otra noche, caminando medio cerca de la calle, cuando desde un contenedor se me asomó una figura fantasmal que me hizo pegar un gritito a ave acorralada.
-Perdóneme, perdóneme-, me dijo.
