Días Onetti
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Hoy es un día para quedarse en la cama. Lo dije ni bien me levanté, demasiado temprano para mi gusto. Me lo repetí a la hora de la siesta cuando tratando de leer un texto empecé a darle cabezazos al vacío. Y me insisto ahora, que ya es noche, pero aún no acaba el día.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEntonces me acuerdo de Juan Carlos Onetti, que un buen día decidió quedarse en la cama y desde allí leyó, escribió, recibió amigos, bebió, fumó y murió.
A veces me cruzo con Onetti. No muy a menudo, por cierto. Lo cual está bien. En algunas oportunidades, pasando el dedo índice por los lomos de los libros de mi biblioteca ("El astillero", "El pozo", ...), veo de reojo su nombre y me pregunto cómo estoy de ánimo. Quizás el que me está preguntando es él, pero lo hace de manera tan discreta que parece un susurro.
