Domingo de sillón
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/06/sillon.jpg)
La última vez que me compré un sillón para el escritorio, me vino desarmado. De esto hace ya mucho tiempo. De hecho, mi hijo menor aún no había nacido.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl sillón me salió bueno, no puedo quejarme. Todavía está, soportando mi carga, que en la mayoría de los casos, es doble: la del peso en kilos (que ha ido en paulatino crecimiento durante este tiempo) y la del peso propio del oficio, la hoja en blanco y esas cosas (que a veces pesa más que lo otro).
El día que me hizo quejar fue el primero. Justamente, cuando lo compré. El empleado que me lo vendió me lo entregó en una caja y a pesar de mi sugerencia de llevarme el que estaba armado y que no me importaba que fuera el de exhibición y podía estar un poquito usado porque la gente va y se sienta para probarlo, me dijo que era política de la casa.
