El horror
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En Ruanda, pequeño país africano ubicado casi en la mitad del continente –allí en el centro de donde el mapa comienza a estrecharse- se cometió hace 30 años una de las matanzas más grandes en la historia de la humanidad. En solo tres meses fueron asesinadas cerca de un millón de personas. ¿Por quiénes? es la primera pregunta que surge tras el impacto del dato. Mayoritariamente los asesinos fueron los propios vecinos de las víctimas, sus familiares, sus amigos, sus compañeros de trabajo. Padres y madres que mataron a sus hijos. Y a la inversa.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLuego de ese interrogante, cuya respuesta estremece, surgen otros. Que no resultan tan fáciles de responder, pero que también reflejan el horror. ¿Qué papel tuvieron que ver los colonizadores belgas en esto? ¿Cómo se comportó el concierto de naciones en medio de esta matanza? ¿Cuál fue el rol de las distintas iglesias y credos? ¿Cuál el de los medios de comunicación? ¿Hasta dónde es capaz de llegar la irracionalidad de un ser humano que durante años acumuló odio hacia sus pares?
A diferencia de los conflictos que tuvieron y tienen lugar en ese continente por las disputas étnicas, la población ruandesa está compuesta por una sola etnia: la kinyarwanda. La división entre tutsis y hutus está dada por su condición de pastores y campesinos, respectivamente.
