HOY, VIERNES
Elogio de la sencillez
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Podría decirse que para 1952, Ernest Hemingway ya había escrito todo lo que tenía para escribir: “Por quién doblan las campanas”, “París era una fiesta”, “Adiós a las armas”…
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailPero le faltaba “El viejo y el mar” para que le llegaran todos los reconocimientos, por esa novela y por todas las demás.
Y quizás él también sabía que le había quedado pendiente ese relato. Porque “El viejo…” nació en 1936, en una crónica de apenas doscientas palabras en la que el autor contaba las desventuras de un viejo pescador cubano.
