Entre paréntesis
Por suerte –o porque tuvo un rapto de lucidez y orientación-, ayer a la mañana apareció mi perra la Negra. Entonces me dije, ´bueno, ya está. Todos contentos. No era para tanto, al final. Negocio redondo para todos…´.
Porque la cosa parece ser así: si a mí o a los míos no les pasa nada, está todo bien. Y si para los otros no, qué se yo. Que se manejen.
Los estados, las leyes, las normas, las estructuras jurídicas nacen en parte para superar este guiño individualista del pensamiento humano. No siempre que a uno le va bien al otro le va igual. Es más, puede que a mí me vaya bien a costa del otro. Se llama vivir en una sociedad organizada. Miles de años de esto me eximen de mayores explicaciones.
Pero resulta habría algunos paréntesis, en tiempo y espacio.

