Entubados
Ayer recibí el mensaje de un amigo que suele seguir mis columnas y no puede con su genio de encontrar erratas y ponerme al tanto. Aún a sabiendas de que me provoca un malhumor considerable confirmar que me equivoqué. Pero siempre se lo agradezco, porque nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Un diario, ayer, hoy y mañana, va a seguir respondiendo a esa lógica: la pifia quedó plasmada para el resto de los días.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás allá de la cuestión semántica, gramatical y ortográfica, mi amigo también comentó el contenido de mi columna de ayer, a propósito del despelote que fue mi barrio en la madrugada de Navidad: “si lo que querías era tranquilidad, le erraste de zona”, me anotició con gran asidero.
“Es cierto –le reconocí-. Pero decime una zona del Tandil periurbano donde no le llegue, más tarde o más temprano, el progreso y sus consecuencias indeseadas”.
