Feli Colina y los duendes enamorados
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Tantas veces me ha pasado y espero que me siga pasando que una canción me lleve a la otra en las plataformas digitales. Y eso está muy bueno. Arranco con un trap, para tratar de entender los nuevos lenguajes, y termino en una chacarera trunca.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEso fue lo que me pasó ayer. No sé cuántos eslabones hubo entre Gustavo Santaolalla (pariente de la monja Alicia, del Colegio de Hermanas) y Feli Colina, una chica salteña que se instaló en Buenos Aires hace algunos años para hacer música. Empezó cantando en los subtes y hoy le va bien, muy bien. Y más que merecido, a mi gusto.
Ahí estaba Feli cantando un carnavalito que escuché miles de veces en mi infancia. Mi mamá –que en sus años de juventud se recibió de profesora de folklore- ponía una y otra vez en el tocadiscos el “Carnavalito del duende”, no me acuerdo interpretado por quién.
