HOY, LUNES
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Frutos rojos
Llego al edificio donde vive mi hija, la del medio, y tengo que volver a revisar el mensaje de whatsapp para ver qué botón del portero eléctrico tengo que tocar. Era el que yo suponía, pero últimamente no me estoy teniendo mucha fe para estas cosas. Aprieto y suena una voz de portero eléctrico:
-Ya bajo-, dice la voz de portero eléctrico de mi hija. En algún sentido me desconcierta su aseveración. Esperaba un ´quién´ o un ´sí´, en tono interrogatorio. Por eso, respondo sin sentido:
-Tu papá-. (¿Por qué no dije ´papá´, solamente? No lo sé. Sí, lo sé: me pareció más cariñoso).

