HOY, MARTES
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Hacer la diferencia
Antes de empezar esta columna me prometí que ni bien caiga en la tentación de comparar el fútbol con algún otro aspecto de la actividad humana voy a borrar todo el párrafo y si fuera necesario, todo lo escrito.
Me he prometido muchas cosas y no las he cumplido, de manera que apelo a la complicidad del lector: si en algún momento ven que estoy mezclando el fútbol con otra cosa, dejen de leer y si creen conveniente, háganme saber de alguna manera que (me) mentí otra vez.
Ayer fui a ver a mi hijo Silvestre, de 10 años, a un encuentro de fútbol. Como muchos a su edad –en el pasado y en el presente- quiere ser futbolista. Hemos tenido “charlas serias” al respecto.

