HOY, LUNES
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Las miradas y los amores
Domingo. 18:30. Mi barrio. De a ratos llueve y hay semejante desgano en el ambiente que ni siquiera la tierra mojada deja sentir su perfume sencillo. El alumbrado público todavía no encendió y hay un simulacro de noche.
Si no fuera un lugar tan remanido eso de los bajones de los domingos a la tardecita, la foto que no pienso sacar debería llevar ese epígrafe.
Se mire para donde se mire, no hay nadie. Los perros echados se dejan mojar con tal de no levantarse a buscar una guarida.

