HOY, MARTES
Los últimos
La noche del último día de un fin de semana largo no es una noche cualquier en el centro tandilense. Los ecos del tumulto ya ido se niegan a apagarse y las últimas presencias parecen acentuar una soledad que se precipita.
Los pocos que andaban por las calles no disimulaban el fastidio del renovado frío de agosto.
Era la hora en que se hace cuerpo ese silencio que permite escuchar el sonido del viento en las esquinas, el murmullo persistente de un motor en marcha, las risas apagadas de un grupo que se despide.

