Me extraña…
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El problema –porque no puedo calificarlo de incidente sin importancia- fue la que vi. Porque si no la hubiese visto me hubiera dormido, normalmente, como todas las noches. Y decir normalmente tal vez no sea lo acertado. Porque cada quien respeta sus ceremonias previas al sueño. Pequeñas obsesiones, tímidos trastornos. Rutinas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailHay quien necesita cerciorarse de que las puertas y ventanas estén bien cerradas, quien haga lo propio con las llaves de gas, quien necesite darse una ducha antes de ir a la cama. En mi caso, procuro dejar siempre una luz prendida (una lámpara del living), que las puertas del placar estén bien cerradas (manía que comparto con un buen número de amigos y conocidos), que las zapatillas que me saco queden ordenadas: es decir, la derecha del lado derecho y la otra a la izquierda.
Todo eso ya estaba cumplido. Así todo, no pude conciliar el sueño. Todo porque unos minutos antes de irme a la cama la vi. Casi de reojo, con esa visión periférica que muchas veces nos facilita las cosas (por ejemplo evitar que nos atropelle una moto que nos aparece de la nada en la calle), pero que otras sólo sirve para asustarnos: los fantasmas, los espíritus y las apariciones en general tienden a percibirse por la visión periférica.
