Mi viejo y Orwell
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Me resulta un poco desconcertante saber que tengo más edad que la de mi viejo cuando murió. Es decir que cuando lo recuerdo –ya que imaginarlo anciano me resulta casi imposible- estoy viendo a un tipo más joven que yo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPero lo que no puedo –así como no puedo imaginarlo viejo- es “hablarle” de igual a igual; mucho menos atribuyéndome una supuesta sabiduría propia de mi edad ante la suya. Y acá debo confesar que de tanto en tanto imagino conversaciones con mi papá. Y si las imagino, por algo será: por necesidad de algún consejo o tal vez por extrañarlo nomás.
En esas charlas que planteo le sigo otorgando autoridad a su palabra. Que es la mía, claro, pero no necesariamente lo que yo pienso, sino lo que él pensaría. Una autoridad que durante mi adolescencia y juventud no le otorgué, pero sí durante los últimos años. Que no fueron muchos. Por eso, también, necesito hablar.
