No pasaba nada
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/04/manguera.jpg)
Qué se yo si los pibes de ahora van a tener anécdotas para contar cuando sean grandes. Supongo que sí. Alguna de la Play Station, ponele. Y va a estar buena, porque como se contarán a los de su misma generación, van a generar identificación, que es lo que busca generar una anécdota en tanto y en cuanto el final llegue con la gracia de la sorpresa o el disparate. “Estaba por tirar un córner cerrado con Iniesta y no sé qué le pasó al joystick y me electrocuté”, y todos reirán, salvo yo que si a esa altura estoy vivo y suponiendo que no esté sordo o en condición de planta o algo así, no le voy a encontrar gracia al asunto. Bueno, eso me pasa ahora también con algunas anécdotas. Incluso de los de mi generación.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailA lo que iba. Tengo la casi certeza de que en nuestra infancia –y hablo de los sesenta/setenta- había un cierto descuido por la vida misma. Concretamente, por nuestra vida, tanto por parte nuestra como por parte de terceros, lo que generaba –no en esos momentos, pero sí con esta perspectiva- a razón de una aventura por día.
Pero dudo de que sean verdaderas anécdotas.
