HOY, JUEVES
Pajaritos

Dio las especificaciones del caso (cara, sí; ceca, no) y arrojó la moneda al aire.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailPorque si después de todo lo que le había dicho, de todas las verdades expresadas, de un par de mentiras indispensables, de miradas inquisitivas, tiernas, sugerentes, cándidas, desentendidas, implorantes después de una hora (que parecía dos) hablando de corrido, si después de todo eso -y más: lo que no pudo decir ni quiso implorar ni supo callar- ella aún lo miraba con esa cara de “no sé”, como se mira un gorrión que va a los saltitos sobre un paredón, ya era hora de que el azar hiciera su parte.
Porque en definitiva -pensó él, mientras ya la moneda ascendía girando sobre su eje horizontal- alguna vez la suerte tiene que jugar de su lado.