Puntualmente
“A mí me gusta ser puntual”, me he escuchado decir en varias ocasiones. Y si bien la aseveración es comprobable en los hechos –difícilmente llegue tarde a una cita- deja sus dudas en cuanto a si se trata de una elección o un determinismo. O de una fatalidad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPorque de lo que se trata es de que soy puntual –no sé muy bien por qué, pero lo soy- y luego trato de fundamentarlo: porque no me gusta andar a las corridas, porque no me gusta dejar a la gente esperando, porque si convinimos a determinada hora por qué voy a fallar, porque si no, se me despelota el resto del día, etc.
¿Pero en serio me gusta ser puntual? No. Por lo general, me gusta aquello que puedo disfrutar. Y la puntualidad no es disfrutable por una razón fundamental: poca gente es puntual. El mundo –o este rincón del mundo- es impuntual: los colectivos no andan en horario, los remises tardan, el tránsito es una tortura… todo y todos se manejan a su propio ritmo. Caótico.
