Satisfacción inmediata
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/05/relayer.jpg)
Hace algunos días, mi amigo El Gordo me confesó algo que yo ya sabía: si algo no le gusta de entrada, difícilmente haga un nuevo intento para que le guste.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailSiempre fue así. Lo recuerdo claramente con la música. Si las canciones duraban más de tres o cuatro minutos, si no estaban en castellano, si no tenían un estribillo pegadizo y si no eran aptas para bailar (o al menos llevar el ritmo con la cabeza), no le gustaban.
Es así que cuando el grupo de amigos nos juntábamos a escuchar música –sobre todo a escuchar algún disco que compraba uno de nosotros- el Gordo se ponía cargoso con ir a jugar a la pelota, a las cartas, salir a la vereda o hasta pedía ponernos a hacer algún trabajo práctico para la escuela. Terminaba yéndose o alunado, leyendo una revista en un rincón.
