Sopapos
Definitivamente no entiendo muchas cosas de los norteamericanos. Algo que no me quitaría el sueño si no fueran la potencia que se permite imponer políticas, economías, moral y hasta gustos en lo que cree que es una extensión de su territorio: el mundo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSu humor en general me resulta pavote en algunos casos, inentendible en otros y agresivo, también. Es que el humor me resulta cosa seria. No debiera quejarme mucho: acá, en Argentina, nos reímos durante años de un tipo que le cortaba con una tijera las polleras a las mujeres y mandaba a dos o tres de sus empleados a Japón para hacerles decir a los japoneses malas palabras en español y así reírnos todos.
Lo que ocurrió el domingo a la noche en la entrega de los Oscar podría enmarcarse en ese humor burlón, humillante típico aunque no exclusivo de buena parte de la norteamericanidad. Chris Rock, el presentador, burlándose de Jada Pinkett por su problema de alopecia, y todos riendo. Hasta que Will Smith, el esposo de la agredida, se levantó y le pegó un sopapo descomunal. Muchos nos creímos que la escena estaba guionada. Hasta ese punto nos tiene de confundidos el gran país del norte. El asunto generó flor de revuelo.
