¿Puede volver el tren a Tandil?: Una historia de esplendor, abandono y promesas
Tandil llegó a tener cientos de trabajadores ferroviarios, talleres, un policlínico y una intensa actividad vinculada al tren. El servicio de pasajeros, suspendido en 2007 y restablecido temporalmente en 2012, dejó de funcionar nuevamente en 2016. Mientras la Provincia analiza su recuperación, sin plazos ni obras concretas, el ramal continúa destinado a cargas. La historia del ferrocarril en la ciudad comenzó a declinar mucho antes de los años 90, cuando se inició un claro proceso de desmantelamiento y evidenció que el tren fue una pieza central del crecimiento económico y social de Tandil.
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El regreso del tren de pasajeros a Tandil es un reclamo que ya se volvió histórico. Desde que se inauguró la estación ferroviaria el 19 de agosto de 1883, muchas cosas pasaron. El servicio de transporte de personas dejó de funcionar en 2007, fue reactivado de manera temporal en 2012 y volvió a suspenderse en 2016. En la actualidad, el ramal es utilizado únicamente por trenes de carga de la empresa Ferrosur Roca S.A., que es controlada principalmente por la cementera argentina Loma Negra a través de su subsidiaria Cofesur, vinculada al grupo inversor del empresario Marcelo Mindlin.
Pero antes hubo kilómetros de vías, estaciones esparcidas por toda la República Argentina, miles de trabajadores ligados al ámbito ferroviario y locomotoras que traccionaban materia prima, productos, personas, sueños y reencuentros. Un país federal con un sistema ferroviario acorde: mientras que en 1947 la red ferroviaria total era de 47.000 kilómetros de longitud, en 1990 se redujo a 31.000 kilómetros y hoy solo existen 18.000 kilómetros operativos, de los cuales solo una fracción menor traslada pasajeros.
Los sistemas ferroviarios exitosos en países de grandes extensiones territoriales y relativamente bajas densidades poblacionales lo han sido porque se especializaron en el transporte de grandes volúmenes de carga a largas distancias. Diversos especialistas coinciden en que el ferrocarril en Argentina debe integrarse en un marco de competencia equitativa, tanto dentro del propio modo ferroviario como en relación con el camión, que debería contribuir en mayor proporción al financiamiento de la infraestructura vial que utiliza mediante peajes razonables y un control efectivo de las cargas por eje. Bien gestionado, el ferrocarril tiene hoy el potencial de convertirse en un instrumento decisivo para reducir los costos logísticos, mejorar la productividad y ampliar los volúmenes de producción en la agroindustria, la minería y la energía.

