Ecuador votará para completar el mandato de Guillermo Lasso
Los ecuatorianos irán a las urnas para decidir si será Luisa González, de la correísta Revolución Ciudadana (RC), o el empresario Daniel Noboa, de Acción Democrática Nacional (ADN), quien complete el mandato del presidente.
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El elegido deberá intentar encauzar al país en los 18 meses que gobernará, lapso en el que deberá hacer frente a una inusitada inseguridad y a un complejo cuadro socio-económico.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa de hoy es una segunda vuelta a la que Ecuador está acostumbrado -hubo balotaje en casi todas las últimas renovaciones de mandatario- pero, a la vez, inaugura un mecanismo inédito: nunca antes había sido utilizada la llamada “muerte cruzada” con la que Lasso esquivó su destitución al disolver el Congreso, pero obligó a elecciones y, en este caso, a un balotaje.
González y Noboa ganaron la chance de estar en la compulsa de hoy después de haber sido primera y segunda, respectivamente, en los comicios de agosto, delante de otros seis candidatos.
Al que gane le tocará intentar bajar los tremendos índices de violencia y fortalecer la seguridad, mejorar las condiciones sociales y económicas del país, de modo de frenar la creciente emigración, y, además, dejar las bases para un próximo mandato, ya de cinco años, quizás de uno de ellos si decide buscar la reelección en 2025.
Abogada, economista, González tiene 45 años y es la candidata de RC, la fuerza que orienta desde Bélgica el expresidente Rafael Correa, a quien la postulante ya anunció como su asesor. Si gana, será la primera mujer en llegar a la jefatura del Estado a través del voto.
Noboa, empresario de apenas 35 años, hijo del hombre más rico del país, encabeza la fórmula de ADN, una alianza de fuerzas menores que le ofreció el sello que le permitió intentar mostrarse como una figura nueva, aunque era legislador hasta la disolución de la Asamblea Nacional (AN). Si se impone, será el mandatario más joven en la historia del país.
“Nos jugamos la vida”
Llegan a la pulseada de hoy después de una campaña muy breve, que los obligó a poner el énfasis en el llamado “voto joven”, que representa casi un cuarto del padrón, en los indecisos que las encuestas mostraron hasta el inicio de la última semana y en los centros urbanos, porque el 75 por ciento de la población vive en ciudades.
“No es una elección cualquiera. En esta elección nos jugamos la vida”, dijo en el último acto de esta semana González. A los tres ejes recurrentes de su campaña para la primera vuelta - seguridad, trabajo y bienestar- sumó ahora la idea de la necesidad de unidad del pueblo.
Noboa, que repite en sus discursos la idea de que representa “una nueva generación”, se dirigió claramente a ese público en su cierre: “La juventud hoy en día tiene voz y tiene voto, y los grupos desatendidos también importan y deberían ser tomados en cuenta por el Gobierno central, que ha dejado abandonado a su pueblo en los últimos años”.
El 20 de agosto fueron 4,2 millones los ecuatorianos que eligieron otras opciones y otro millón el que sufragó en blanco o anuló el voto. También en busca de esos votos fueron los candidatos.
De los respaldos que sumaron otros candidatos, resulta central qué hará el 16 por ciento de se inclinó por Cristian Zurita -reemplazante del asesinado candidato Fernando Villavicencio- y el Movimiento Construye, y el 15 que acompañó a Jan Topic y Juntos Triunfaremos.
Otro punto clave será el rol de la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), que en lo formal dio libertad de acción a sus afiliados. El voto indígena representa entre el 7 y el 10 por ciento del padrón y si antes estuvo lejos del correísmo, durante las últimas semanas de esta campaña hubo señales de acercamiento.
Si la campaña previa a la primera vuelta estuvo marcada por la violencia, las amenazas, los atentados a candidatos y los motines en las cárceles, con el pico de gravedad en el crimen de Villavicencio tras un acto en Quito, las semanas previas a esta segunda vuelta también se vivieron en idéntico clima de terror. (Télam)