El papa León XIV advierte a los lefebvristas sobre el riesgo de un nuevo cisma
El pontífice instó a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X a desistir de la consagración de cuatro obispos sin autorización, calificando el acto como un pecado grave.
En una comunicación directa y con tono dramático, el papa León XIV lanzó un llamado de último minuto a los lefebvristas para que den marcha atrás y suspendan la anunciada consagración de cuatro obispos prevista en Suiza. El acto, de concretarse, provocaría un nuevo cisma en la Iglesia católica.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa carta fue dirigida al reverendo Davide Pagliarani, superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, grupo tradicionalista que rechaza diversas enseñanzas del Concilio Vaticano II. El Papa fue enfático al señalar las consecuencias espirituales de esta decisión, recordando que, sin mandato pontificio, no es posible ordenar obispos.
“Les ruego y les pido de todo corazón: ¡vuelvan sobre sus pasos!”
El papa León XIV advirtió sobre la excomunión automática a la que incurrirán los protagonistas de este desafío a su autoridad.
“Los exhorto a considerar atentamente el bien espiritual de los fieles, porque el acto cismático que están a punto de cometer les privaría de la recepción legítima, y en algunos casos incluso válida, de los sacramentos que ellos aman y buscan para su propia santificación”.
Puertas abiertas al diálogo
Pese a la gravedad de la situación, el Vaticano mantiene su postura de apertura. El Papa recordó las gestiones previas del cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, quien ya había intentado persuadir al grupo en febrero.
“La Iglesia está dispuesta a un camino de diálogo y acuerdo que el Espíritu Santo puede hacer posible y fecundo”, reiteró el pontífice.
La misiva, firmada el 29 de junio, solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo, subraya la responsabilidad del Sucesor del Apóstol Pedro. El Papa reconoció el apego a la tradición de la Fraternidad, pero fue tajante al calificar el acto como un pecado de extrema gravedad por desgarrar la Túnica inconsútil de Cristo.
El conflicto remite a la historia de los lefebvrianos, quienes en 1988 protagonizaron un cisma que derivó en la excomunión de Marcel Lefebvre y cuatro obispos por parte de San Juan Pablo II. Aunque en 2009 el papa Benedicto XVI levantó dichas sanciones en un intento de reconciliación, el grupo continúa rechazando puntos clave de la modernidad eclesial y la reforma litúrgica postconciliar.
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