La ONU “urgió” a frenar los ataques a la central nuclear ucraniana de Zaporiyia
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El organismo de control nuclear de la ONU (OIEA) ordenó “parar inmediatamente” los ataques a la central nuclear, mientras que Ucrania anunció el hallazgo de “sitios de tortura” usados por tropas rusas en una capital recuperada.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha advertido que la central atómica de Zaporiyia, ocupada por el Ejército ruso desde marzo último, vive bajo la amenaza de una catástrofe nuclear, entre reiterados bombardeos, cortes eléctricos y la presión que sufren sus empleados ucranianos.
Desde julio pasado, Rusia denuncia que las fuerzas ucranianas bombardean la central, ubicada en la provincia de Zaporiyia. Ucrania ha respondido siempre que son las fuerzas rusas la que atacan la planta que ellas controlan.
Rusia dijo ayer que Ucrania disparó más de 20 “proyectiles de gran calibre” contra la planta. El organismo nuclear ucraniano denunció más tarde “12 impactos” en la planta.
“Quien quiera que esté detrás de esto, debe parar inmediatamente”, exigió el director del OIEA, el argentino Rafael Grossi, en un comunicado.
El jefe de los inspectores nucleares de la ONU agregó en un comunicado que ayer debía revisarse el estado general del sitio, donde ya se reportaron daños en diversos lugares, sobre todo “donde hay combustibles nuevos y usados”, informó la agencia de noticias AFP.
El nivel de radiaciones estaba dentro de la normalidad y el suministro de energía externo no se vio afectado, agregó.
“Aunque no haya habido un impacto directo en los sistemas de seguridad claves, el bombardeo se acercó peligrosamente. Estamos hablando de metros, no de kilómetros”, declaró Grossi, que agregó que las unidades “no fueron diseñadas para resistir una guerra”.
El OIEA está realizando, de momento sin éxito, consultas para poner en marcha una zona de protección en torno al recinto que ocupa la central.
Otro de los riesgos es un corte prolongado de electricidad, indispensable para el funcionamiento de las bombas que se encargan de la circulación del agua, dado que hay que enfriar constantemente el combustible de los núcleos de los reactores y el que se encuentra en las piscinas de almacenamiento.
“Un fallo prolongado en el enfriamiento conduciría a un accidente de fusión del combustible y a emisiones radioactivas al medio ambiente”, subrayó el Instituto Francés de Radioprotección y Seguridad Nuclear (IRSN), en un comunicado.
Centros de tortura
En paralelo, la Fiscalía ucraniana anunció haber descubierto “sitios de tortura” usados por las tropas rusas en Jerson, una ciudad del sur de Ucrania recuperada por las fuerzas de Kiev el 11 de noviembre pasado tras casi nueve meses de ocupación rusa.
“En Jerson, los fiscales continúan determinando los crímenes de Rusia”, indicó la Fiscalía en Telegram, y afirmó que los funcionarios hallaron “sitios de tortura” en “cuatro edificios”.
Entre esos cuatro edificios visitados por los investigadores, hay “centros de detención provisionales” de antes de la guerra, “donde, durante la toma de la ciudad, los ocupantes detuvieron ilegalmente a personas y las torturaron brutalmente”, añadió la Fiscalía.
Los investigadores incautaron “trozos de porras de caucho, un bate de madera, un aparato utilizado por los ocupantes para electrocutar a civiles, una lámpara incandescente y balas”, explicó la fuente.
“La labor para establecer los lugares de tortura y de detención ilegal de personas continúa”, afirmó la Fiscalía, que agregó desear también “identificar a todas las víctimas”.
Rusia que todavía no realizó declaraciones al respecto, prometió, por su parte, castigar a los responsables de la ejecución extrajudicial de un grupo de diez soldados rusos en Ucrania, denunciada por Moscú como una ejecución, lo que Kiev niega. (Télam)