Las periodistas de México sufren amenazas, violencia y crímenes
Una periodista es violentada cada 38 horas en México mientras realiza su trabajo y tres fueron asesinadas desde 2019, la última de ellas -Lourdes Maldonado- había pedido protección a las autoridades.
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“Durante el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador se han efectuado 661 atentados contra mujeres periodistas, esto equivale a que cada 38 horas una comunicadora es violentada por su labor a comunicar o informar”, contó a Télam Adriana Ramírez Vanegas, responsable del Programa de Libertad de Expresión y Género de la asociación civil mexicana Comunicación e Información de la Mujer (Cimac).
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa organización es pionera en relevar las situaciones de violencia hacia las periodistas y ha documentado el asesinato de 20 de ellas desde el año 2000. Las últimas fueron Norma Sarabia Garduza en 2019 en Tabasco, María Elena Ferral Hernández en Veracruz en 2020 y Maldonado este año.
Ese trabajo está plasmado en una cartografía de la violencia hacia las periodistas: https://cartografia-cimac.uwazi.io/.
De acuerdo a la investigación de Cimac, los atentados más recurrentes contra las periodistas son los bloqueos informativos, las intimidaciones, las amenazas, el descrédito de su labor, y el hostigamiento institucional.
En el 80 por ciento de los casos relevados sufren violencia psicológica, seguida por la violencia física (27), la patrimonial (7), la económica (3) y sexual (4 por ciento).
Las personas que principalmente ejercen la violencia son funcionarios públicos en el 46 por ciento de los casos, particulares en un 27 y personas sin identificar en redes sociales.
Esto ocurre cuando las periodistas realizan una investigación, una cobertura o dan una opinión sobre temas relacionados a política (40 por ciento) o seguridad (39).
Las cifras tienen nombre y apellido. El último nombre es el de Lourdes Maldonado asesinada el 23 de enero frente a su casa en Tijuana, en el estado de Baja California, limítrofe con Estados Unidos.
“La situación es de riesgo por el tipo de ciudad en que vivimos. Es la entrada natural geográfica a California (Estados Unidos). Es una ciudad expuesta al tráfico de drogas, de personas, disputas de grupos delincuenciales para controlar territorios, es una zona con esta cotidianeidad”, explica a Télam desde Tijuana la periodista Aline Corpus. (Télam)