Nuevas tensiones en Perú por las facultades presidenciales
La insistencia de congresistas peruanos para que entre en vigencia un dictamen que limita al Gobierno para recurrir a la figura de cuestión de confianza tensionó esta semana de nuevo las relaciones entre Ejecutivo y Legislativo.
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El dictamen, impulsado por partidos de derecha y objetado por el Gobierno de izquierda de Pedro Castillo, es rechazado además por prestigiosos juristas, que lo consideran inconstitucional y alertan sobre el desequilibrio de poderes que supuestamente genera.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Limitar la cuestión de confianza es limpiar el camino para la vacancia (destitución) presidencial. Romper el equilibrio de poderes es acabar con la democracia”, escribió en Twitter el ministro de Justicia, Aníbal Torres, quien se sumó a preocupaciones expresadas por la jefa del gabinete ministerial, Mirtha Vásquez.
“La responsabilidad exige a las bancadas una reflexión profunda. Debemos preservar el principio de balance de poderes”, complementó la ministra de Inclusión, Dina Boluarte, quien, como vicepresidenta, sería la encargada de reemplazar a Castillo si éste tuviera que dejar el cargo.
El Congreso ya aprobó el dictamen, redactado por su Comisión de Constitución, pero no entró en vigencia porque el Gobierno se negó a refrendarlo y lo regresó con observaciones. Ante eso, la Comisión insiste en que el Legislativo la adopte “por insistencia”, un mecanismo previsto en la legislación.
Para analistas, si el Congreso aplica la figura de la insistencia habrá un nuevo choque de trenes con el Gobierno, que, a través de Vásquez, pide diálogo para buscar consensos no solo frente a la cuestión de confianza sino también frente a las mociones de censura, con la que los parlamentarios pueden destituir a ministros individualmente, al gabinete completo o incluso al jefe de Estado.
El debate, propiciado por los partidos Fuerza Popular (FP), Renovación Popular (RP) y Avanza País, que hacen férrea oposición, se ahondó después de que el entonces jefe del gabinete ministerial, Guido Bellido, amenazara con recurrir a la confianza si se censuraba al ministro de Trabajo, Íber Maraví, acusado de supuestos vínculos con grupos ilegales de extrema izquierda.
Si el Gobierno hacía de la continuidad de Maraví una cuestión de confianza, el Congreso habría quedado entres dos opciones: o desistía de la censura o la hacía pero quedando en capilla, porque la Constitución faculta al Ejecutivo a cerrar el Congreso en caso de que le niegue dos veces la confianza, como lo hizo en el pasado quinquenio el presidente interino Martín Vizcarra.
Eso no ocurrió porque Castillo advirtió que no usaría la figura y, sobre todo, porque antes de que se aprobara la moción de censura el mandatario le pidió la renuncia a Bellido y formó un nuevo gabinete, ya sin la presencia del titular de Trabajo cuestionado. (Télam)