Un escándalo hace tambalear al presidente del Congreso de Perú
Aunque aún no lleva un mes en funciones, el presidente del Congreso de Perú, Alejandro Soto, tiembla al compás de múltiples denuncias que parecen reconfirmar el desprestigio del poder político en el país.

Soto “tiene las horas contadas y la cosa se agrava porque va camino a su desafuero y vacancia”, afirmó el parlamentario de izquierda Roberto Sánchez, impulsor de una iniciativa que busca sacar del cargo al flamante presidente del Legislativo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAhora falta saber si la inesperada alianza que puso al frente del Congreso al controvertido político, formada por el partido de derecha Fuerza Popular (FP), el de izquierda Perú Libre (PL) y el de centroderecha Alianza Para el Progreso (APP) le mantendrá el respaldo o lo dejará caer.
Por lo pronto, el portavoz de FP, Arturo Alegría, y el de PL, Flavio Cruz, dijeron que no apoyan una censura a Soto, pero analistas no descartan que eso cambie en medio de la siempre sorprendente dinámica de la política peruana.
La Alianza para el Progreso, en cambio, cerró filas en torno a su compañero, a quien el líder del partido, César Acuña, presentó como víctima de supuestas maniobras desestabilizadoras de parte de la prensa: “Todo este tipo de comentarios de los medios, ojo, están generando una crisis que afecta a los peruanos”.
Soto, abogado de 63 años cuya labor como congresista pasaba inadvertida, surgió a fines de julio como la carta de FP y PL para presidir el Congreso, al parecer porque su perfil bajo podría generarle un clima más tranquilo.
Lo importante para esos dos partidos, según analistas, era controlar las decisiones de la directiva a través de Hernando Guerra García y Waldemar Cerrón, líderes de peso que quedaron como primer y segundo vicepresidente a nombre de FP y PL, respectivamente.
Pero la apuesta no salió bien: en la hoja de vida de Soto aparecieron detalles que pasaban inadvertidos, entre ellos que, según investigaciones de prensa, en su vida había acumulado hasta 55 procesos judiciales por diversos asuntos.
Todo se agravó al trascender además que Soto omitió información en la hoja de vida para el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), contrató a una cuñada como asistente y, sobre todo, impulsó una ley que lo favoreció en un litigio personal que tiene con una empresa que lo acusa de estafa. (Télam)