Desarrollan en Argentina la primera casa de barro impresa en 3D
Un emprendedor cordobés creó un robot capaz de construir viviendas utilizando una mezcla de tierra y fibras naturales, combinando saberes ancestrales con tecnología de vanguardia.
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Por años, la impresión 3D estuvo asociada a pequeñas piezas de plástico o prototipos industriales. Sin embargo, en San Javier, Córdoba, el emprendedor Agustín Gore llevó esta tecnología a otra escala: imprimir casas enteras utilizando barro. El proyecto, bautizado como Barrobot, emplea una impresora gigante para depositar capas de una mezcla de tierra, arena, agua y fibras naturales.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSobre esta iniciativa, que se posiciona como única en Argentina y América del Sur, el creador señaló:
“Unimos saberes ancestrales e innovación tecnológica”.
El desarrollo es fruto del trabajo conjunto entre Agustín Gore y su socio, Gustavo Mutio, quienes desde hace más de cuatro años buscan combinar automatización, sustentabilidad y acceso a la vivienda. El sistema funciona mediante un diseño arquitectónico dividido en capas horizontales, donde la máquina deposita el material siguiendo coordenadas precisas, similar a un sistema CNC.
Un proceso sustentable
La estructura que actualmente se encuentra en construcción es un domo, elegido por su eficiencia técnica y económica. Según explicó Gore, el diseño permite aprovechar la capacidad del barro para ser reciclado y ofrece una resistencia estructural superior. Además, la disposición interna de las paredes, inspirada en la naturaleza, mejora notablemente el aislamiento térmico de la vivienda.
El domo tendrá un diámetro de siete metros y una superficie interna de 28 metros cuadrados. Una de las ventajas destacadas es la posibilidad de integrar instalaciones eléctricas y cañerías durante la impresión, evitando tareas posteriores de picado en las paredes.
Desafíos y futuro
A pesar de los prejuicios sobre la durabilidad del material, los responsables han realizado pruebas de resistencia a la intemperie con resultados positivos. El objetivo final es democratizar el acceso a la bioconstrucción.
“Queremos que el barro gane el lugar que se merece, que deje de ser una rareza o un lujo”, concluyó Agustín Gore, quien planea fabricar más máquinas para facilitar la construcción de viviendas a precios competitivos.