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V RICARDO DOMINGO STRADA

Ricardo Strada será siempre recordado como un hombre de trabajo y sacrificio. Hijo de Domingo Strada (Chiquin) y María Catalina Oroz, vivió desde pequeño en el campo, observando a su padre en las actividades rurales, junto a sus hermanas María Elena y Beatriz Teresita. Concurrió a la Escuela de El Molino hasta sexto grado, momento en que comenzó a ayudar en su casa a ordeñar las vacas y a cultivar la quinta.

Al llegar el momento del sorteo por el Servicio Militar, le tocó revistar en la Marina, por un período de dos años, parte en Puerto Belgrano y parte en el puerto de Mar del Plata, del cual se trajo muchas experiencias. Siempre recordó con orgullo su cargo de “furriel”, que le permitió asistir a innumerables compatriotas humildes provenientes del norte argentino, quienes no sabían leer ni escribir. Muchos de ellos le pedían ayuda para leer las cartas que recibían y escribirles a sus familiares.

Terminado el Servicio Militar, trabajó algún tiempo en el horno de ladrillos de Gilio y comenzó su búsqueda de progreso. Habiendo adquirido un pequeño tractor, se lanzó a hacer labores por su cuenta, con el objetivo permanente de mejorar sus herramientas. Con el paso de los años, incursionó en la producción de papa, actividad que seguirían más tarde sus descendientes.

De su matrimonio con Verena Catalina Sutter nacieron Alberto, Marisol y Matías. Los varones fueron tomando la posta en las tareas agrícolas, ambos estudiaron en el INTA Balcarce, y su hija se encaminó en la carrera farmacéutica. La farmacia Strada será para él motivo de orgullo al estar enclavada en el barrio que los cobija como familia hace décadas.

El gusto por los “fierros” y una gran capacidad de observación y aprendizaje en todo lo que tenía que ver con motores, camionetas, tractores, máquinas agrícolas en general, fueron dos de sus características. Horas interminables en su galpón de Villa Italia, inclusive los domingos, así lo demuestran.

Seis nietos recordarán con cariño al “abuelo” Ricardo. Ellos son, por orden de aparición, Gonzalo, Rocío, Martina, Priscila, Agustín y Lorenzo. “Hasta siempre Ricardo”.

 

V ALBERTO RODRIGO KNORRE

Su familia llora la pérdida de Alberto Rodrigo Knorre, quien falleció de una manera inesperada. Nació en Capital Federal, en 1941. Sus padres fueron Elena Esteban y Alberto Knorre y su único hermano menor Carlos.

Se casó con Diana M. I. García y vivieron en Olivos, donde tuvieron a su primer hijo Cristian. Años más tarde fueron trasladados a esta ciudad, ya que Alberto era gerente de la empresa austríaca Casa Denk aceros Bohler. Aquí nació su hija Daiana.

Durante años y hasta sus últimos días se desarrolló en el rubro en la venta de aceros y herramientas para Tandil y la zona.

Le gustaba cocinar, especialmente asado y escuchar música alemana, ya que era de su descendencia. Era de River Plate y falleció justo en el momento de su victoria más trascendental. Su familia, amigos y vecinos lo recuerdan por su gran sentido del humor y simpatía.

“Papá te extrañamos y te agradecemos por todo lo que nos diste y enseñaste. Te queremos mucho”.

“Aún no lo puedo asimilar que perdí a mi hermano, que Dios lo tenga en la gloria juntos con los viejos y que desde allí nos siga guiando en nuestra vida terrenal. Fue tan noble y bueno mi hermano que para morir lo hizo sin molestar a los demás. Esto no es nada para demostrar tu nobleza y honestidad que te acompañó en tu vida. Te quiero. Tu hermano Carlos. (Florida, USA)”.

 

V NICOLÁS ANTONIO BACCARO

Cuando tenía 70 años de edad, el pasado jueves 20 de diciembre, partió de este mundo Nicolás Antonio Baccaro, causando un profundo dolor en sus seres queridos.

Había nacido en Tandil el 6 de septiembre de 1948, integrando la familia junto a sus hermanas Ana María (f) y Susana, sumándose después sus hermanos políticos Carlos y Omar.

En su juventud cosechó grandes amistades que perduraron por el resto de su vida. También se desarrolló en el deporte, como el ciclismo y las bochas, en diversos clubes de la ciudad.

De adulto, conoció a María Luisa, quien fue su compañera en los últimos años. Fue un ser amable, cariñoso y muy querido por quienes lo conocieron.

Será recordado por siempre y vivirá en los corazones de su esposa María Luisa, sus hermanos Susana, Omar, Ana María (f), Horacio (f), Santiago, Elisa y Diego. Sus sobrinos nietos Ramiro, Valeria y Natalia; sus hijos del corazón Fabián, Marina, Fabián y Flavia y sus nietos del corazón Alan, Lucía, Selena y Luisina, quienes lo acompañaron hasta sus últimos días. “Hasta siempre Nicolás”.

 

V ARQUÍMEDES RIVERO

Gumersindo Arquímedes Rivero nació el 20 de julio de 1942 en la localidad de María Ignacia, Estación Vela, disfrutando de su niñez en una quinta junto a sus padres y permaneciendo junto a ellos hasta su mayoría de edad.

Luego fue empleado rural y trabajó 30 años como tractorista, destacándose por ser muy cumplidor con la tarea encomendada. Su pasión eran los autos y las motos.

Él siempre estaba en el campo hasta que le faltaron sus padres y se radicó en el pueblo, alquilándose una pieza. En el bar Tito era muy querido por todos, siendo considerado por él como sus segundos padres. Mario, Sara y Julio eran sus hermanos de corazón.

Sus últimos años de vida, ya jubilado, los disfrutó en el hogar de abuelos llamado “Pabellón La Reta”. Su familia y amigos lo recuerdan con mucho cariño.

 

V JUANA FERNÁNDEZ DE PÉREZ

Juana Fernández de Pérez llegó al mundo el 7 de febrero de 1926 y era la hija mayor del matrimonio compuesto por Juan Diego Fernández y Damiana Garrido. En 1951 se casó con Antonio Pérez, con quien tuvo cuatro hijos: Carlos, Enrique, Eduardo y Sergio. Vivieron siempre en el campo, lugar donde fueron haciéndose de amistades y vieron crecer a su familia.

Era la abuela de ocho nietos y bisabuela de cinco bisnietos, a quienes disfrutó hasta sus últimos días.

“Juana, vamos a extrañarte ya que esto nos tomó por sorpresa, aún sabiendo de tus largos 92 años. Te disfrutamos y aprovechamos cada una de tus charlas, los mates, las ricas comidas y tus consejos de llevar una vida sana.

Quedan en nuestro recuerdo cada momento vivido, que atesoraremos en nuestro corazón. Te queremos, tus hijos, nietos, bisnietos, nueras y nietos políticos”.

 

V REYNALDO SÁENZ

Reynaldo Sáenz falleció el pasado 17 de diciembre, en Tandil. Había nacido el 22 de agosto de 1919. Desde muy chico fue a trabajar a Estación Azucena, lugar donde conoció a su compañera de vida Daisy Rossi (f). Crió y educó a sus hijos Adolfo (f), Alberto, María Ester, Juan (f) y Teresita, enseñándoles valores de trabajo y respeto.

Su deceso dejó una profunda tristeza entre sus hijos, nueras, yernos, nietos, bisnietos, tataranietos, quienes lo acompañaban últimamente, al igual que sus amigos de toda su vida que estuvieron siempre a su lado.

Era un hombre respetuoso y noble que daba siempre una mano a quien la necesitara. “Fuiste un orgullo para tus seres queridos. Te vamos a extrañar viejito”.

 

V COSME DANIEL GUERAZAR (PININO)

Cosme Daniel Guerazar, más conocido como “Pinino”, fue un hombre de trabajo y de familia. Luego de haber tenido varios empleos temporarios, el 6 de junio de 1978 ingresó a Hidráulica de la Provincia, lugar en donde permanecería toda su vida.

El 1 de noviembre del año 2015 le puso fin a su vida laboral, jubilándose con todo el reconocimiento de sus colegas y familiares.

Su trabajo no fue nada fácil, manejando su máquina con guinche y balde para dragar arroyos. Estuvo muchos días lejos de su familia, yéndose los lunes y volviendo los viernes, en su período de mayor trabajo, en su casilla, pasando épocas muy calurosas y muy frías sin ninguna comodidad. Luego, por cuestiones de salud, ya no fue más al campo y al tiempo se jubiló.

Su esposa, Elena, fue su compañera incondicional, que a pesar de estar separados hace algunos años siempre estuvo a su lado, en las buenas y en las malas. Con ella tuvo a sus tres hijas: Daniela, Carolina y Alejandra, quienes se peleaban entre ellas para ver quién lo quería más.

Fue un consentido y mimado por las cuatro y aunque a veces se mandara alguna ‘macanita’, siempre se le perdonaba todo. Su vida social tuvo lugar en los bares, encontrando allí su lugar, junto a sus amigos.

Tuvo cuatro nietos: Mili, Luciana, Segundo e Inés, a los cuales adoraba con locura.

Hace unos meses una enfermedad lo alcanzó, deteriorando su salud a pasos agigantados. Desde ese momento todos los que lo querían estuvieron a su lado acompañándolo: sus compañeros de trabajo, sus hermanos, su madre, yernos, cuñados, tías, primos, sus amigos y su mujer, sus hijas y nietos, cuidándolo como él se merecía. Del mismo modo que él habría cuidado de ellos por tanto tiempo. Llevó la enfermedad como él sabía, poniéndole el pecho, sin titubear, sin quejas, con coraje, como lo hacía siempre.

Hoy ya no está físicamente pero los integrantes de su familia lo llevan siempre en sus corazones y lo recuerdan de la mejor manera. Con sus locuras, sus ocurrencias, sus cantos, sus ganas de bailar. “Quién sabe dónde estará, pero con seguridad está bailando y brindando. Gracias papi por cuidarnos y darnos tanto amor”.

 

V ALBERTO DIONISIO ORSINI

El pasado 10 de diciembre de 2018 se produjo el fallecimiento de Alberto Dionisio Orsini, hombre que se crió en Iraola, donde jugó al fútbol y, con su padre, aprendió el oficio de alambrador, trabajando bajo el sol, viento o la helada, sin cesar.

Si bien vino a vivir a Tandil, continuó con su oficio. Fue un buen hijo y amigo para sus amigos, hasta que esta mala enfermedad, que no es un resfrío ni se cura con una pastilla, acabó con su vida, dejando un gran dolor en sus padres, hijos, hermanos y demás familiares.

Lo recuerdan sus padres Dionisio Orsini y Delia Kwist, sus hijos Natalia, Gabriela, Alejandro y Brian y sus hermanos Beatriz, Marcelo y Daniel.

“Papá. Ámame y cuídame hasta mí último aliento de vida. Que en la distancia siempre seré tu ángel guardián, porque te amo y siempre serás el ser más importante en mi vida. Tus hijos Gabriela, Natalia, Alejandro y Brian”.

 

V IRMA ROSALÍA NIEVAS (COCA)

El reciente 17 de diciembre falleció de Irma Rosalía Nievas, alías “Coca”, a los 77 años de edad, emprendiendo un largo viaje con destino al cielo y dejando aquí en la tierra los mejores recuerdos que podía legar una persona como ella.

Formó una maravillosa familia con Mario Augusto Fernández, “el Gallego”, con quien fue inseparable. Vivieron en el campo, en la localidad de Barker, Villa Cacique, y sus últimos años en Tandil. Dedicó su vida a sus diez hijos, 29 nietos, más bisnietos y tataranietos. Una gran familia que hoy la recuerda con mucho pesar por su inesperada partida.

“Interminables serían las palabras de agradecimiento que tenemos para vos mamá y para papá, que ahora estarán juntos como siempre y para siempre. Acá tus hijos Graciela, María Rosa, Horacio, Ricardo, Gustavo, Claudia, Nancy, Marcela, Mariana y Pablo; tus hijos políticos, más nietos, bisnietos y tataranietos, te mandamos un beso al cielo y te guardamos en nuestros corazones. Hasta siempre mamá. Hasta siempre abuela Coca”.

 

RELLENO

 

Ordenan indemnizar por mala praxis a una mujer

con glaucoma operada en el Hospital Santa Lucía

 

Una mujer con glaucoma en un ojo que fue operada en el hospital oftalmológico Santa Lucía, al que demandó por mala praxis, deberá recibir una indemnización de 110.000 pesos, según un fallo de la Justicia porteña.

La jueza María Soledad Larrea, del Juzgado 21 en lo Contencioso Administrativo y Tributario, hizo lugar a la demanda por mala praxis, luego de que se le practicaran a la mujer “dos cirugías en el ojo derecho, tras las cuales no recuperó la visión”, de acuerdo con el fallo publicado en el portal iJudicial.

El monto indemnizatorio fijado contempla la “incapacidad sobreviniente, daño material, gastos médicos, farmacia y movilidad”.

La mujer sufría glaucoma en el ojo derecho y tras la operación “no recuperó la vista”; luego le diagnosticaron cataratas “y en noviembre de 2001 se le practicó una nueva cirugía de cambio de cristalino, la cual también resultó infructuosa”, señaló la jueza.

Para el dictamen fue “relevante” que la paciente “fue diagnosticada, operada y continuó su atención con un médico que, si bien era cirujano, no era especialista en oftalmología”.

Además ese profesional “no contó con la supervisión exigida por ley por parte del Hospital” -precisa el fallo-, motivo por el cual “sufrió una secuela grave como es la pérdida absoluta de visión de un ojo”.

La jueza Larrea remarcó que “no sólo se perdió la historia clínica original, sino que se adjuntó un duplicado -sin explicitar de dónde se habían extraído los datos, pues se había extraviado-, con severas irregularidades”, y que no se le requirió a la mujer “consentimiento informado para practicarle la trabeculectomía del ojo”.

En el mismo fallo que dispuso indemnizar con 110.000 pesos a la paciente, la jueza asignó responsabilidad por lo ocurrido a los directivos del hospital Santa Lucía. (Télam).

 

Será obligatoria la cobertura total de

Leche Medicamentosa en la Provincia

 

La Cámara de Senadores bonaerense aprobó el proyecto que exige una cobertura total de Leche Medicamentosa por parte de IOMA en el ámbito de la provincia de Buenos Aires y de esta forma, ya es ley porque contaba con la media sanción de Diputados.

Así, la Provincia se adherirá a la Ley Nacional (aprobada hace dos años) que establece que todos los agentes que brinden servicios médico asistenciales “cubran integralmente de leche medicamentosa para consumo de quienes padecen alergia a la proteína de la leche vacuna (APLV)”.

Asimismo, también se incluye a aquellas personas que padecen desórdenes, enfermedades o trastornos gastrointestinales y enfermedades metabólicas, en una medida que beneficiará a miles de familias bonaerenses.

El proyecto de Ley, presentado por el diputado Avelino Zurro, había recibido un unánime respaldo en la Cámara baja de la Legislatura bonaerense y ahora sucedió lo propio en la de Senadores.

“Estas son las Leyes que se deben discutir permanentemente porque son las que verdaderamente le cambian la vida a miles de familias bonaerenses, ya que pueden acceder a un bien tan esencial como lo es la leche para sus hijos e hijas”, sostuvo Zurro.

El legislador explicó que “cada uno de los afiliados a IOMA debía realizar un trámite de excepción y solamente le cubría hasta los seis meses, con una limitación de kilos, pero todas esas limitaciones dejaron de ser tales”. (NA).

 

La salud puede correr riesgo durante las fiestas

 

Cuidar la alimentación durante las fiestas puede resultar un desafío tanto para aquellas personas que padecen enfermedades crónicas como para quienes gozan de buena salud, por lo que un buen asesoramiento resulta crucial.

En la Argentina, uno de cada diez adultos padece diabetes; mientras que la hipertensión arterial es responsable del 45 por ciento de los infartos y del 51 por ciento de los ataques cerebrovasculares. Es común que durante las Fiestas se consuman más comidas de las habituales y de diferentes composiciones calóricas.

Al respecto, la licenciada Brenda Altman, nutricionista de Blossom DMO -empresa de Grupo Proyecta- explica que “en los casos de diabetes, aparecen muchas hiperglucemias,y los pacientes con hipertensión tienen tendencias a mediciones más altas durante esos días”.

Frente a ello, Altman remarcó la importancia de que los hipertensos moderen el consumo de alimentos altos en sodio, como fiambres embutidos, preparaciones con caldo, mayonesa, ketchup y mostaza; mientras que en el caso de los pacientes diabéticos es necesario evitar el exceso de azúcares. Teniendo en cuenta que 6 de cada 10 adultos presentan sobrepeso y 5 de cada 10 son sedentarios, los cuidados se extienden a toda la población.

Los cambios de conducta y comportamientos provocados por estos eventos pueden representar riesgos en la salud también para personas con buen estado, “principalmente por la mayor probabilidad de intoxicaciones alimentarias, excesos alimentarios, altas temperaturas, factores de estrés, menor nivel de actividad física y horas de descanso”, destaca la licenciada en Nutrición Guadalupe Benavidez, consultora de la Fundación de Estudios para la Salud y la Seguridad Social (FESS).

Tanto en la pasada Navidad como en el Año que se avecina, muchas familias cuentan con la tradición de desplegar todos los alimentos en forma de banquete. La temperatura, el tiempo sin refrigeración y la conservación de las comidas pueden aumentar el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por alimentos (ETA). Frente a esta costumbre, Benavidez recomendó impedir la sobreexposición de las preparaciones a temperatura de riesgo (entre 4 y 65 grados) por tiempo prolongado y exhibir solo la cantidad que se estima comer para que no queden sobras a temperatura ambiente.

Entre las 2 y 6 horas posteriores a la ingesta de alimentos contaminados pueden comenzar a aparecer síntomas como dolor de estómago, dolor de cabeza, diarrea, náuseas e incluso escalofríos y fiebre; variando por la cantidad de comida y el tipo de microorganismo que provoque el mal estado.

Ambas nutricionistas coinciden al momento de aconsejar formas de evitar estos riesgos durante las fiestas, entre ellas se destacan: la planificación es esencial para no excederse y poder disfrutar; elegir un menú con una opción de entrada, plato

principal y postre; realizar las 4 comidas principales del día y no “ahorrar” salteando comidas, ya que provocan un efecto contrario.

Por último, recordaron la importancia de una adecuada hidratación y de sumar una actividad física a la rutina diaria para que el organismo esté más equilibrado en situaciones especiales como las festividades de fin de año.

Calorías de la mesa dulce

Al terminar la cena, con los cuidados necesarios en los alimentos y el alcohol, aparece el momento de compartir la mesa dulce con los clásicos: pan dulce, garrapiñada, turrón, etc. ¿De cuántas calorías ingeridas estamos hablando?

Pan dulce: una porción sin agregados como chocolate o frutos secos tiene entre 300 y 400 calorías.

Confites de chocolate: 100 gramos cuentan con 530 calorías.

Barra de pasta de maní: una porción de 100 gramos aproximadamente tienen 510 calorías.

Turrón: 460 calorías cada 100 gramos.

Garrapiñadas: una porción tiene 500 calorías aproximadamente (100 gramos).

Sidra/champagne: una copa estándar tiene 90 calorías.

Teniendo en referencia que las calorías diarias recomendadas para un adulto sano promedio es de 2000/2500 calorías aproximadamente, la ingesta de los productos dulces en las fiestas excede ese valor total. (NA).

 

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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