fbpx Necrológicas – El Eco
¿Ya tenés una cuenta?
Inicia sesión
¿Aún no te registraste?
Registrate gratis

Necrológicas

V GUSTAVO JAVIER GIANA (EL FLACO)

A los 58 años falleció Gustavo Javier Giana, “El Flaco” como le llamaban sus amigos. A quien hoy se lo recuerda contando parte de su vida.

Cuentan que el Flaco era un tipo piola, tranquilo, siempre ubicado pero lo más importante es que la tenía clara. Se caracterizaba por ser imparable e incansable en todos los ámbitos (no era fácil seguirle el ritmo). Maestro del asado, de la pesca y fanático de la Coca Cola. Era una fija que todos los 1 de enero arrancaba el año de vacaciones en la playa. De pocas palabras pero de gran corazón, su gran virtud era transmitir a su entorno que pase lo que pase todo estaba bien. Siempre prevalecía su buen humor y sus chistes que estaban a la orden del día, ni hablar de sus bromas y juegos que nunca dejaron de faltar, a lo que bien comentaba con pícara sonrisa: “hay que molestar”. Cómo no recordar cuando aparecía El Flaco y decía: “¿qué hacen? aparte de nada”.

Desde muy joven se destacó por su don de gente, bondad y trabajador incansable. Su primer laburo fue en la fábrica de pistones Buston, donde rápidamente aprendió a manejar las máquinas. Se dedicó a la apicultura y después de un tiempo participó en un concurso para ingresar a la Base Aérea como técnico, en el cual salió destacado en el primer lugar. Comenzó a trabajar en esta institución justo el 2 de abril 1982, desarrollándose como técnico en las reparaciones de los tableros y partes electrónicas de los Aviones Mirage.

Después de varios años decidió cambiar y comenzó a trabajar en Gas del Estado hoy Transportadora de Gas del Sur S.A., donde se desarrolló como técnico en Gaseoducto y Protección Catódica, trabajo que disfrutaba por estar al aire libre. Su último cargo antes de jubilarse fue Jefe de Planta Barker.

Su paso por la vida fue corto, supo dar amor, respeto y seguridad a su familia. También dejando a su paso muchos amigos quienes lo quisieron y respetaron por su don de gente. Su recuerdo será imborrable y vivirá por siempre en los corazones de todos los que lo quisieron bien.

“Siempre te recordaremos con mucho amor, tu esposa Cecilia, tu hijo Facundo, tu madre Elba y tus hermanos Alejandro y Claudia. Descansa en paz querido Gustavo”.

 

V RAMÓN CÉSAR ABEL BEAULOCQ

Nació en Claraz, localidad de Necochea, el 4 de junio de 1938, siendo el tercero de cuatro hermanos. Cuando era pequeño se trasladó a Tandil junto a su familia. A los 30 años se casó con María Luisa Biset con quien tuvo cuatro hijos: Alicia,  Graciela, Mercedes, César y un hijo del corazón, Juan. Educó junto a “Mari” a sus cinco hijos con mucho amor, destacando los valores que él mismo practicaba: el trabajo, la honestidad, la responsabilidad y el esfuerzo para conseguir sus metas. Era una persona alegre,  que disfrutaba de las reuniones alrededor de las mesas familiares junto a sus nietos y bisnietos.

Siempre repetía “los chicos alegran la vida”. Partió de esta vida a los 81 años de edad, quedando para siempre en el recuerdo de toda su familia. “Solo se muere cuando se olvida y nosotros nunca lo olvidaremos”

 

V CLELIA HAYDEÉ PÉREZ

Clelia Haydeé Pérez nació el 9 de mayo 1934, falleciendo el pasado 15 de julio de 2019 a los 85 años. Fue hija de Clelia Enriqueta Boraggini y Manuel Pérez Méndez y tuvo en total diez hermanos. Se casó con Roberto Ginés  Pérez y fruto de ese amor nacieron sus dos hijos Roberto Daniel y Mónica Patricia Pérez quien a su vez contrajo matrimonio con Marcelo Martínez y le dio dos nietos Florencia  y Maximiliano.

Vivió en el Paraje El Gallo y junto a su marido trabajó junto a su marido en la tintorería Norte sus primeros años, luego durante once incursionó en la gastronomía desempeñando tareas en Grill Darles.

“Gracias mamá por enseñarnos cada día a vivir con el corazón y con el alma, a entregar todo para no arrepentirnos de nada. Ve con Dios, y que sea él quien ahora disfrute de tu presencia. Te vamos a recordar siempre. Tu familia”.

 

V ISABEL GARCÍA DE VARELA

Falleció el pasado 29 de julio de 2019 a los 95 años de edad. Había nacido en General Pico provincia de La Pampa un 3 de mayo de 1924. Allí conoció a José A. Varela, ferroviario que había sido trasladado desde Tandil contrayendo enlace un 2 de octubre de 1948, acompañándose hasta el 2004 en que falleció.

Fue esposa, madre, abuela y bisabuela cariñosa y alegre. Desde muy joven se dedicó a la costura y fue muy buena modista hasta ya siendo mayor.

Desde el año 1954 vivía en el barrio de la Estación siendo muy querida por sus vecinos. Estaba en el Hogar Santísima Trinidad, desde el 2013, a quienes la familia les agradece el cuidado y cariño que le dispensaron.

Sus hijos Silvia Susana y José Luis Varela; su hija política Sandra Marchioni; sus nietos Vanesa Cheverier, Ivana y Cintia Varela; nietos políticos Mariano Parisi, Simón Del Río y Orlando Gaida; sus bisnietos Valentín y Martina Parisi, Aylen y Julieta Gaiada, Lara y Mateo Del Río sienten profundamente su partida y la acompañaron a su última morada, el cementerio Municipal, el pasado 30 de julio.

“Tata, siempre te recordaremos con mucho amor. Tu familia”.

 

V ISAURO FERNÁNDEZ VERGARA

“Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío, que no lo puede llenar, la llegada de otro amigo”. La poesía de Alberto Cortés bien puede aplicarse a Isauro Fernández Vergara, cuya partida el pasado 27 de julio de 2019 dejó “un tizón encendido” que deberemos velar quienes lo conocieron.

Nació en Alcázar de Milmanda, provincia de Ourense, Galicia-España. Era un gallego de pura cepa que en épocas de carencias, hacia 1953, inició el éxodo. Periplo que lo llevó a Venezuela en 1954, para luego llegar a la Argentina en 1963.

Necochea, Quequén, La Dulce, Lobería, Tandil, Chillar y nuevamente Tandil lo vieron transitar sus calles y vida cotidiana, manteniendo siempre el norte en su brújula laboral, el trabajo no lo arredraba, las peripecias lo alentaban a seguir adelante si desfallecer.

La “Morriña” por su tierra natal le daba fuerzas, y allí volvió siempre, ya consolidado, a ver a sus hermanos y beber de su fuente pero Argentina fue su elección. Marta su compañera, su apoyo y su sostén lo acompañó, siendo el solaz de su hogar.

No fue solo un hombre que atendió sus propios intereses, su fe en Dios, su responsabilidad social lo hizo comprometerse. La Mutual Casa España en Tandil debe su existencia a su tesón y seguirá regenteada por su espíritu benefactor.

Este hombre comprometido y bueno, como el pan que supo elaborar, dejó a sus hijos y nietos ejemplos de laboriosidad y amor por la tierra que cultivó con pasión. En su final, no dejaba de visitar su huerta.

“Los amigos no se buscan ni hacen, solo se reconocen. Quienes estuvimos cerca de él, siempre lo reconoceremos como el amigo”, lo recuerdan sus seres queridos.

 

V JUAN MAGIN IBÁÑEZ

Juan Magín Ibáñez nació el 29 de marzo de 1941 en la ciudad de Frías, Santiago del Estero. A los 18 años se radicó en Barker y trabajó durante 42 años en la fábrica Loma Negra.

Se casó con Ada Luisa Dolores a los 26 años con quien tuvo dos hijos Claudia y Alejandra. En sus años de retiro se trasladó a la ciudad de Tandil donde pasó sus últimos años disfrutando de sus nietos, falleciendo el pasado 29 de julio. “Te vamos a recordar siempre tú esposa, hijas y tus nietos Juan, Lautaro y Ayelén”.

 

V ANTONIA BOGARÍN VIUDA DE MIRANOVICH

El pasado 2 de agosto de 2019 falleció en la ciudad de Tandil a los 94 años de edad Antonia Bogarín viuda de Miranovich.

“Ahora que no te encuentras entre nosotros, deseamos tus hijos Oscar y Antonio, tus nietos y demás familiares, que desde allá arriba nos veas y nos guíes como solo tú sabías hacerlo mientras vivías. Te queremos y nunca te olvidaremos. Descansa en paz”.

 

V HUGO ALBERTO GONZÁLEZ

Llegó a esta vida un 24 de marzo de 1931 en una casa de campo de María Ignacia estación Vela. Desde muy chico se dedicó a las tareas rurales y después de cumplir con el servicio militar decidió radicarse en Tandil por cuestiones de trabajo.

Casado con Reneé Arribeltz tuvo tres hijos: Alberto (f), Ricardo y Pablo que le dieron cuatro nietos Paula, Santiago, Mariano y Florencia quienes siempre lo recordarán con amor y respeto.

 

V DORCAS NIEVES LAMBRUSCHINI DE SOSA

 “De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro”. Proverbios 22:1.

“Mujer virtuosa, ¿quien la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a las piedras preciosas”. Proverbios 31:10.

Dorcas nació en La Boca, cerca del puerto de Buenos Aires. De padres piadosos: Don Martín Lambruschini y Doña Nieves Santolaria. Dos hermanos: Héctor y Ernesto. En su infancia, se mudaron a la localidad bonaerense de Rafael Calzada. Allí permaneció hasta el día de su casamiento a la edad de 26 años. Cursó estudios primarios y secundarios completos. Hasta primer año de profesorado de matemáticas, donde se vio obligada a suspender los estudios por el fallecimiento de su madre. El papá ya había partido años atrás. Trabajó de gestora de automotores hasta el día de su casamiento.

Estudio Teoría y Solfeo. Gustaba mucho de la música y cantar, en especial himnos cristianos. Tenía muy buena voz y entonación.

“No me resulta fácil resumir 45 años de vida en matrimonio. La conocí en la localidad de Lanús, provincia de Buenos Aires. En la casa de la familia Avellaneda, exdelicuente, convertido al Evangelio en la cárcel. Era por el mes de diciembre del año 1973. Allí nos conocimos y comenzó una hermosa amistad que terminó en casamiento, después de cinco meses de noviazgo. Acordamos, desde el momento de formar nuestro hogar, que el mismo estaría abierto para servicio a los demás, para dar a conocer el amor de Dios. Así lo cumplimos hasta el día de su partida a la patria celestial.

Fruto de este amor, nacieron tres hermosas hijas: Salomé Noemí, Belén Ruth y Evangelina Damaris. Una cuarta, Débora Raquel, en el momento de tener que nacer Dios determinó llevarla sin conocer esta vida. Uno más, que no llegó a avanzar con el embarazo, no sabemos qué sexo era, pero si, tenia vida. Le veremos allá.

La hija más chica, Evangelina, nació con un síndrome, Incontinencia Pigmentaría. Absorbió nuestras vidas, en especial a mi esposa, le puso garra al desafío. Enfrentó los impedimentos con valentía, supo buscarles la vuelta a todos los obstáculos, médicos, kinesiólogos, centros neurológicos y logró que caminara, leyera, comprendiera, integrarla a la sociedad.

Vivimos en Lomas de Zamora, Rafael Calzada, Pilar, Andalgala, Catamarca y ahora en Tandil. Quienes la conocieron dan testimonio de la abnegación de Dorcas como madre. No había niño que se resistiera a sus ocurrentes conversaciones, de su boca salían palabras agradables,  de aliento y estímulo.

Su pasión por las plantas fue bien conocida, por el ajedrez, lo aprendió de grande ya, supo transmitir con maestría este arte a quienes estaban dispuestos a aprender.

Y el orden en el hogar, todos los detalles que hacen a la ama de casa. Habilidosa con sus manos en el tejido, supo compartir sus mantitas para bebé.

Hoy muchos la echamos de menos. Por un lado, tenemos dolor por la separación, pero, por el otro, aceptamos la soberanía de Dios. Ella sirvió a su Amado Salvador desde los 12 años, tenía pasión por las almas que le rodeaban. Hacía imprimir cientos de folletos del amor de Dios, los cuales entregaba por doquier y su “librito de batalla”: “Una carta para usted”.

No tengo reproche alguno. Estoy muy agradecido al Señor por haberme permitido compartir estos 45 años junto al amor, compañerismo y fidelidad de mi amada esposa Dorcas. Sé que me reencontraré con ella en la eternidad en breve, eso me da paz, confianza”.

‘Hasta que apunte el día y huyan las sombras’. Cantares 4:6.

Tú esposo y compañero Carlos Sosa, “Titu”, como me decías, junto con las hijas

Salomé, Belén y Evangelina y todos los que te han conocido en tu pasar por esta vida, la cual, no fue en vano. Tú no estás físicamente, pero, quien podrá calcular la extensión de tu influencia en la vida de aquellos que tomaron contacto contigo. Te merecías descansar ya, mi amor. Fue grande el esfuerzo y nunca lo demostrabas.

Dijo Jesús ‘Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque este muerto, vivirá. Juan 11’”.

 

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

Deja un comentario