Necrológicas
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RAÚL GALITIELLO
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Nació el 11 de junio de 1945. Falleció a los 81 años, el 10 de julio de 2026.
“Hoy, ya cerca de Dios y de la abu, tío querido. ¡Tanto la recordabas! En nuestras mentes, se nos aparecen imágenes, como una especie de escenas de una película vivida, de todos los recuerdos y momentos compartidos juntos en familia, cómo olvidarlos…
¡Esos preparativos para Navidad y Año Nuevo, todos sellados de amor y gratitud! Viviste como quisiste, haciendo lo que más disfrutabas y amabas: el fútbol. Como te decían el ‘Gali’ ‘el crack, dominador del fútbol tandilense’.
Apasionado de Boca Juniors, comenzaste destacándote en las inferiores de Defensa Tandil, dicen que apenas caminabas y ya le dabas puntapiés a la redonda, sin que te lo impida tu condición física. Continuaste forjando tu carrera en Ramón Santamarina y Gimnasia y Esgrima La Plata, convirtiéndote en una figura de éxito y gloria para el equipo que representabas.
Con el tiempo, no sólo fuiste jugador y dirigente, también hacías docencia con el corazón. Educabas y formabas. A mediados de los ’70, encabezaste la creación de una escuelita, nada menos que la Escuela de Baby Fútbol de Raúl Galitiello. En espacios públicos, transcurrieron tus entrenamientos, enseñando a chicos de diferentes edades a jugar al fútbol y generando, además, encuentros de escucha y contención. Instruyendo valores como la empatía, el compañerismo y el trabajo en equipo. Por amor y vocación, sin fines de lucro, empatizando con la realidad social.
Muchos dicen que te veían recorriendo negocios y tiendas, buscando donaciones de alimento y vestimenta para tus chicos. Hasta organizaste los primeros viajes a la playa de muchos de ellos, claro, mientras seguía rodando la pelota por todas las ciudades de la costa atlántica. ¡Profe de tantos contingentes en la colonia de vacaciones de Tandil!
El ‘Gali’, entrenador y profe para tantos…Raúl, nuestro querido tío para nosotros. Atesoramos en nuestros corazones todos los momentos compartidos, en los que cada uno de tu familia dejó huellas en las diferentes etapas de tu vida. No te fuiste, tío, sólo cambiaste de lugar, de forma, sigues en nosotros. Es promesa, es fe, es amor que no se termina”.
Tu familia.
ELSA BURGOS
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Nació el 15 de agosto de 1934. Falleció a los 91 años, el 11 de julio de 2026.
Nació en Cerro Leones, hija de José (f) y María. Hermana de Héctor (f), Delia (f) y Alberto (f).
Vivió en Cerro Leones, donde se casó con Ángel Ferreyro (f). tuvieron dos hijas: Norma y Susana.
Fue abuela de Matías.
Concurrió a la Escuela N° 4 de Cerro Leones, radicándose posteriormente en Villa Galicia.
Durante muchos años fue costurera. En sus últimos años, su alegría era disfrutar de su familia y de sus plantas.
Su familia la despide con mucho cariño y mucho dolor, y pide que descanse en paz.
VÍCTOR HUGO GÓMEZ
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Nació el 21 de marzo de 1958. Falleció a los 68 años, el 4 de julio de 2026.
“Su personalidad le hacía justicia a su signo (Aries). Llevó la vida como él quiso, siendo un poco rebelde, pero justo. Vivió miles de aventuras que luego les contaba como anécdotas a sus hijos y nietos. Vició acompañado por el amor de su familia: Liliana, sus tres hijas: Bárbara, Celeste, Vanesa; y su hijo Sebastián. Hoy Víctor descansa en paz junto a una de ellas, Barby, que partió hace varios años.
Siempre lo recordaremos como el mejor zapatero que tuvo esta ciudad, muy querido por todos sus allegados, gran amigo y, sobre todo, gran papá”.
MARÍA ANGÉLICA DOLORES FACCIO DE ISTILLARTE
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Nació en Rauch el 1 de diciembre de 1930. Falleció a los 95 años, el 8 de julio de 2026.
“Con casi 96 añitos dijo: ‘Hasta acá llego, sigan ustedes. Tranquilos, fui feliz’.
Siendo apenas una adolescente se atrevió a dejar su ciudad y radicarse en Tandil -nada fácil en aquellos tiempos- en busca de crecimiento, de desarrollarse, de oportunidades laborales de obtener aquello que, según veía, una pequeña ciudad no le podía ofrecer. Y comenzó por lo que tenía más a mano: la tarea doméstica, la crianza de niños. Trabajó con varias familias muy reconocidas de Tandil (Tuculet, Magrini, Pla) que le ofrecieron no sólo trabajo sino casa.
Se conocieron con papá, Néstor Istillarte (el Vasco), en casa de la familia Marino -también venida desde Rauch-, donde los domingos se compartían tardes de merienda y música. En 1953 se casaron.
Tuvieron tres hijos: Osvaldo, Mirta y Mónica. Brindándonos las más hermosas infancia y adolescencia en calle Patagonia, donde construyeron su casa.
Mamá nunca se detuvo, siempre trabajó, siempre innovó, recorriendo Villa Italia. Obtuvo su gran clientela con la venta de cosméticos, furor y novedad en esa época.
Sin tanta necesidad de trabajo arduo, se permitió aprender y lo hizo desarrollándose muy bien en pintura de cuadros con Catalina Ghezzi, y en la Escuela de Cerámica teniendo de profesores a Daniel y Liliana. Concurría a gimnasia en el Centro de Jubilados de Villa Italia.
Y con apenas 83 años llevó adelante lo que alguna vez había planeado con papá (lo hizo ya sin él en este mundo): mudarse a un departamento céntrico. Disfrutó vivir en San Martín 436, 3er. piso, aprendió a manejar el ascensor, dejó su jardín y embelleció un balcón con macetas. Se hizo la clienta de los sábados en la peluquería de Natalia, abajo en el mismo edificio, tomaba clases de pilates con Martín en su gimnasio de San Martín al 200, concurría a misa del Santísimo, tomaba un té en Figlio. Siguió compartiendo con amigas las tardes de domingo en el Centro de Jubilados.
Nunca paró. Superó la ausencia de papá, también importantes inconveniente de salud, y siguió, nunca se detuvo, mientras se rodeaba de nietos: Emiliano, Maite, Daniela, Emanuel y Milagros, y de bisnietos: Dante, Demian, Octavio, Bernardo, Felipe y Lorenzo. Era muy sociable, era amiga no sólo de las suyas, también de nuestras amigas.
Últimamente, se cruzaba con uno de sus amigos de la infancia en Rauch: Marino, del puesto de pochoclos de San Martín y 9 de Julio.
Hasta el último día estuvo rodeada de sobrinos y sobrinas, con lindas charlas y risas.
Fue ejemplo de perseverancia, de honradez, de progreso, de optimismo, de superación, una excelente persona, excelente mamá, cariñosísima abuela.
Gracias a todos los que pasaron por su vida y colaboraron para que ella llevara esta hermosa vida.
Y enorme agradecimiento a quienes nos ayudaron en estos últimos años, sus ‘angelitas de la guarda’ (cuidadoras) fueron varias: Lorena, Carmen, María, Sabina, Ana, Elsa, Celia, Mirta, Graciela, entre otras.
Agradecerá especialmente a su doctor Nejamkin, Giménez, Rojas, a su enfermera Myriam, a Daniela, a la kinesióloga Susana, a Medihome y Dar Salud.
Como dijo su nieta Maite:
‘Abuela linda, hermosa, sonriente, manos amplias que siempre abrazaron a todos y cada uno. Te agradecemos por estar en nuestras vidas, por cuidarnos y por siempre tener una sonrisa para cada uno de nosotros. Te queremos’.
Su nieto Emi: ‘Abu...fue muy lindo tenerte’.
Y su nieta Mili: ‘Abu mía. Radiante, elegante y eterna.
Amable, cálida y tierna. Te fuiste físicamente, pero estás presente en cada uno de esos lugares que visitaste, en cada anécdota que generaste y en todas las vidas que criaste y tocaste con tu luz.
Vivís en cada uno’”.