Necrológicas de la ciudad
El recuerdo para Julio Alberto Guillén y Blanca Noris Tapia.
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JULIO ALBERTO GUILLÉN
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Nació el 9 de julio de 1936. Falleció a los 90 años el 30 de septiembre de 2026.
Hijo de Agustín Guillén y María del Rosario Balcarce.
Fue parte de una familia numerosa. Se casó siendo muy joven, y formó una muy linda familia, con cuatro hijos (Liliana, Rosana, María del Rosario y Julio). Fue un abuelo muy brindado a sus nietos. Tenía un corazón muy grande, permanentemente pensaba en su familia, tratando de brindarle siempre lo mejor. Afrontó muchas luchas, honró a su esposa, como padre hizo todo lo que estuvo a su alcance, a su manera, con equivocaciones.
Estudió en la Escuela N° 21.
Vivió en Villa Italia. Primero, en Ameghino entre Quintana y Dufau, y posteriormente hizo su casa con mucho sacrificio, instalándose en Beiró entre Ameghino y Pasteur.
En cuanto a lo social, durante su juventud asistía al club Doce Estrellas. Tenía la pesca como hobby.
Trabajó en la Usina, donde se desempeñaba al frente de una cuadrilla.
Era una persona muy inteligente, recta y no tan sociable. Muy buen padre, tuvo una infancia difícil, con el paso del tiempo logró la casa propia, haciendo un enorme sacrificio. Muy querido y respetado en su barrio.
BLANCA NORIS TAPIA
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Nació en Juan N. Fernández, el 27 de octubre de 1932. Murió a los 93 años, el 19 de octubre de 2026.
“Mi mamá, Blanca Noris Tapia. Una persona increíble que supo vivir la vida y la transitó con valentía, fuerza y alegría.
De muy chica, se mudó con su familia a 4 de Abril y Machado. Hija de Pablo Tapia y Josefa Ruiz. Tuvo trece hermanos: Américo, Héctor, Delia, María Elena, María Beatriz, María Elisa, María Luiza, María Josefa, Angélica, Cristina Amalia, Amelia, Ángela y Celina.
Heredó de su madre el amor por la cocina. De muy pequeña, conoció el trabajo.
Ya siendo grande, se casó con Carlos Murrone, su compañero de toda la vida, con quien ahora comparte el cielo. Fueron a vivir a Brandsen 30, tuvieron dos hijos: Jorge Esteban y Dino Noris. Nos criaron con mucha devoción.
Casada, fue ama de casa, amiga. Muy querida por familiares y amigos. Amaba sus flores, su jardín. Como en Los 500 Tangos de Gardel, que cantaba en la ventanita de la puerta de la casa.
Recuerdo cuando íbamos a hamacarnos al Parque. Las caminatas por el cerro con papá, también. Ir a pesar era su hobby preferido.
Disfrutó de sus cuatro nietos: Pamela, Adrián, Carlitos y Damián. Siguió adelante después de la pérdida de uno de sus amados nietos: Dami. Tuvo siete bisnietos: Alexander, Valu, León, Simón, Dante, Izabela y Pedrito.
Así se expresan sobre ella sus nietos y bisnietos:
‘Gracias por enseñarne qué es el amor verdadero. Te amo eternamente’, tu Pamelita.
Adriana dice: ‘Mamá, abuela, bisabuela…no me alcanzan las palabras para agradecer tanto amor. Tantos recuerdos. Tardes de cartas, generala, infaltable torta de manzana’. Carlitos también comparte estos recuerdos.
‘Te fuiste pero te seguimos sintiendo con nosotros. Tus versos nos acompañarán toda la vida. A la lata, a la tero, a la hija del chocolatero. Al pin, al pon, a la casa del negro Simón. Pin, pum, pan’, tu bisnieto Alexander.
‘Abu, mi abu Sopita. Todavía recuerdo cuando iba y me recibías con una sopa tan rica, para luego jugar al Juego de la Oca o al Veo Veo. Son cosas que siempre me van a quedar, te amo y te extraño mucho. Nunca, pero nunca, te voy a olvidar, te adoro abuela Sopita’, atentamente tu bisnieta más linda, Valu.
Una amiga de las nietas, que compartió toda su infancia, dice: ‘Gracias por el amor brindado’, Guillermina.
Su tránsito fue tranquilo, sin darme cuenta ya había partido, el 19 de octubre, en casa como quería.
Mamá, mamita, madre, viejita…tu ejemplo de vida nos señala el camino, existen santos y santas desconocidos, dijo un amigo y lo comparto.
En paz descanse, viejita. Te amo, te amamos para siempre”.